Este miércoles, el Ejército israelí ejecutó un bombardeo en los suburbios del sur de Beirut, la primera ofensiva de este tipo contra la capital libanesa desde que se instauró el alto el fuego el 16 de abril. Las autoridades israelíes confirmaron que el blanco era el comandante de la Fuerza Radwan, la unidad de élite de Hezbolá.
La acción se focalizó en Dahiyeh, un bastión de la milicia en las afueras de Beirut. Según reportes oficiales, el ataque estaba dirigido específicamente contra el líder de dicha fuerza.
En un comunicado conjunto, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, indicaron:
“Las Fuerzas de Defensa de Israel acaban de atacar en Beirut al comandante de la Fuerza Radwan en la organización terrorista Hezbollah para eliminarlo”.
Este bombardeo marca un quiebre respecto a semanas previas, cuando los enfrentamientos se limitaban principalmente al sur del Líbano. Aunque los ataques en esa región no cesaron del todo tras la tregua, la capital no había sido alcanzada desde principios de abril.

En su declaración, las autoridades israelíes vincularon a la unidad atacada con múltiples acciones armadas.
“Los operativos de la Fuerza Radwan eran responsables de disparar contra comunidades israelíes y de dañar a soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel”, afirmaron Netanyahu y Katz.
Ambos defendieron la ofensiva y aseguraron que continuarán con este tipo de operaciones.
“No hay terrorista con inmunidad, el largo brazo de Israel alcanzará a cada enemigo y asesino”, agregaron. También insistieron en que la prioridad gubernamental es garantizar la seguridad en las zonas del norte del país. “Prometimos llevar seguridad a los residentes del norte. Así es como actuamos y así es como seguiremos actuando”, señalaron.
El ejército israelí no difundió de inmediato detalles sobre el resultado del bombardeo ni el estado del objetivo. Tampoco se informó oficialmente sobre posibles víctimas en Beirut.

Medios estatales libaneses indicaron que los aviones israelíes atacaron el barrio de Ghobeiri, cerca de Haret Hreik, una zona densamente poblada en el cinturón urbano del sur capitalino.
El alto el fuego alcanzado entre Israel y el Líbano a mediados de abril apuntaba a frenar la escalada tras semanas de enfrentamientos. Sin embargo, la calma ha sido relativa. Las fuerzas israelíes han mantenido ataques casi diarios en el sur libanés y también han efectuado demoliciones en áreas bajo su control.
El cese de hostilidades buscaba abrir la puerta a negociaciones más amplias, pero esas conversaciones no han avanzado de manera sustancial. Entre los principales obstáculos están la negativa israelí a retirar completamente sus tropas del sur del Líbano y la postura de Hezbolá, que rechaza dialogar en las condiciones actuales.

En ese marco, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, sostuvo que aún no están dadas las condiciones para una reunión de alto nivel con Israel. Planteó que cualquier avance diplomático exige antes una consolidación efectiva del alto el fuego.
La tregua vigente, que se extiende hasta mediados de mayo, continúa bajo presión tras este nuevo episodio. El bombardeo en Beirut reintroduce incertidumbre sobre la estabilidad del acuerdo y evidencia que, pese a la pausa formal en las hostilidades, las acciones militares siguen activas en distintos frentes.
(Con información de EFE y AFP)
Fuente: Infobae