UE se reserva decisión final sobre aranceles con Trump ante amenaza a autos alemanes

El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, sostendrá este martes un encuentro en París con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, para abordar el futuro de las relaciones comerciales entre ambos bloques. Este diálogo se produce en medio de una nueva escalada de tensiones desatada por el último ultimátum arancelario del presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump ha lanzado una advertencia directa a los europeos: la imposición de un arancel del 25% a los coches fabricados en la UE, argumentando que el bloque comunitario no ha cumplido lo pactado previamente. Desde Bruselas, se defiende que la intención es aprobar el texto acordado lo antes posible, pero se advierte que la Unión Europea todavía tiene la última palabra para deshacer el acuerdo arancelario si el magnate republicano no respeta lo acordado.

Lo que genera frustración en la Casa Blanca es el procedimiento ordinario de la UE para la implementación de acuerdos internacionales. Tras alcanzar un entendimiento con la Comisión Europea y ser ratificado por el Consejo Europeo (los líderes de los Veintisiete), el siguiente paso recae en la Eurocámara. El Parlamento Europeo frenó en enero la ratificación del acuerdo, luego de las tensiones surgidas por la intención de Trump de tomar control de Groenlandia.

Bajo la presión de capitales como Berlín y desde la Eurocámara por parte del Partido Popular Europeo, los eurodiputados aceptaron retomar el proceso. A cambio, exigen que los Veintisiete aprueben mecanismos que permitan paralizar la aplicación del pacto si Trump impone nuevos gravámenes. La propuesta incluye una cláusula de apertura condicionada al comportamiento de Trump y una cláusula de cierre, que limitaría temporalmente el acuerdo hasta marzo de 2028.

El acuerdo alcanzado entre la Comisión Europea y la Administración Trump ya era, por sí mismo, un diktat estadounidense. Según el texto, EE.UU. se comprometía a limitar los aranceles a los productos europeos al 25%, siempre que los europeos redujeran a cero los aranceles industriales estadounidenses y se comprometieran a realizar compras masivas de energía (un aspecto que, en gran medida, no depende de las instituciones europeas sino de las empresas privadas). La Comisión Europea ha salido al paso de las críticas asegurando que lo mejor era aceptar un mal acuerdo antes que entrar en una guerra comercial de consecuencias imprevisibles para ambas partes.

También ha intentado rebajar la tensión por los mensajes impulsivos de Trump, afirmando que el presidente estadounidense no puede actuar fuera de lo pactado en Turnberry porque ello violaría la legalidad. En cualquier caso, Bruselas insiste en que la UE “mantiene todas las opciones sobre la mesa” para responder a Estados Unidos, en caso de que Trump cumpla sus amenazas.

Un ataque que pone el foco en Alemania

Que Washington haya puesto en su mira a los automóviles no es casualidad. Se trata de un castigo dirigido especialmente a Alemania, después de que el canciller alemán Friedrich Merz declarara que Estados Unidos se siente “humillado” por Irán. Pero la medida también afecta al resto de países, pues naciones como España e Italia se han opuesto a ceder sus bases conjuntas para la operación estadounidense en Oriente Medio. Alemania es uno de los mayores exportadores europeos de vehículos a Estados Unidos en términos absolutos. En 2024, aproximadamente medio millón de coches alemanes fueron enviados al otro lado del Atlántico.

Además de amenazar con nuevos gravámenes, la Administración estadounidense ordenó recientemente la reducción de 5.000 efectivos militares en Alemania y advirtió que podría ampliar las restricciones al armamento de largo alcance, considerado clave para la disuasión frente a Rusia.

El bazuca comercial vuelve al debate europeo

Dentro de la coalición en la Eurocámara, los socialistas de Iratxe Pérez piden a la UE plantar cara al presidente estadounidense porque “no existen razones legales ni económicas que justifiquen esos aranceles”. Así lo afirmó el jefe negociador de comercio en la Eurocámara, Bernd Lange, en unas declaraciones al medio Europe Today.

“Así no se trata a los socios cercanos. Ahora hay que reaccionar ante ello con la mayor claridad y determinación, confiando en nuestra propia fuerza y posición”, afirmó el eurodiputado socialista Bernd Lange.

Y más allá de los salvaguardias, los socialistas reavivan el debate para aplicar el instrumento anti-coerción, el apodado bazuca comercial de la UE, que contempla aranceles recíprocos y restricciones al comercio. Según los cálculos de las instituciones comunitarias, los aranceles podrían alcanzar hasta 93.000 millones de euros. En medio de esta tormenta se ha producido la marcha de la jefa comercial de la UE, Sabine Weyond, precisamente por sus críticas al acuerdo, que ni daba seguridad, ni daba estabilidad a las empresas, como así prometió la Comisión Europea.

Fuente: Infobae

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