El Parlamento Europeo ha dado un paso firme hacia la armonización de las leyes sobre violencia sexual. Con 447 votos a favor, 160 en contra y 43 abstenciones, los eurodiputados aprobaron un informe que insta a la Comisión Europea a presentar “sin demora” una propuesta legislativa que unifique la definición de violación en todos los países miembros. El objetivo es que el consentimiento libre, informado y revocable sea el pilar central para tipificar este delito, dejando atrás aquellas legislaciones que solo consideran la violencia o la fuerza como criterio para una condena.
Entre los puntos clave, los legisladores subrayan que el silencio, la falta de resistencia o la ausencia de un “no” no deben interpretarse como consentimiento. Tampoco se debe considerar como tal el consentimiento previo, la conducta sexual pasada o cualquier relación, actual o anterior, entre las partes implicadas. Este enfoque busca alinear las normativas europeas con el Convenio de Estambul, ratificado por la UE en 2023.
“Es moral y jurídicamente inaceptable que las mujeres no estén protegidas por leyes de ‘sólo sí es sí’ en toda la UE”, declaró la eurodiputada socialdemócrata sueca Evin Incir, ponente de la comisión de Libertades Civiles. Incir recordó que desde 2023 países como Francia, Finlandia, Luxemburgo y Países Bajos han introducido leyes basadas en el consentimiento. Asimismo, mencionó el caso de España, que en 2022 aprobó la Ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida como ley del “solo sí es sí”, que sitúa el consentimiento en el centro de la norma y amplía la protección a las víctimas de violencia sexual. “Ha llegado el momento de ofrecer una definición europea común de violación basada en la ausencia de consentimiento libremente otorgado y revocable”, agregó Incir, según un comunicado oficial.

Un enfoque centrado en las víctimas
Los eurodiputados enfatizan que el consentimiento debe analizarse según las circunstancias de cada caso. No se considerará válido si existe violencia, amenazas, abuso de poder, miedo, intimidación, o si la víctima está inconsciente, bajo los efectos de sustancias, dormida, enferma, con discapacidad o en condición de vulnerabilidad. También piden que la ley y los jueces tengan en cuenta las reacciones ante un trauma, como quedarse inmóvil o actuar de forma inesperada. Además, insisten en que la violencia de género debe ser reconocida como delito en toda la Unión Europea.
El Parlamento Europeo considera que solo una ley que ponga el consentimiento en el centro puede asegurar justicia para las víctimas. Por ello, propone que la UE garantice atención médica inmediata, servicios de salud sexual y reproductiva, aborto seguro, apoyo psicológico, ayuda legal y centros de crisis gratuitos y disponibles las 24 horas para quienes han sufrido una violación.
La socialista polaca Joanna Scheuring-Wielgus, ponente de la comisión de Derechos de la Mujer, recordó que “una de cada tres mujeres en la Unión ha sufrido violencia de género y una de cada veinte ha sido víctima de violación”. Destacó el papel de Gisèle Pelicot, cuyo testimonio ha visibilizado la necesidad de cambios legislativos, aunque subrayó que muchas víctimas aún no acceden a la justicia.
No basta con cambiar la definición legal
La organización Amnistía Internacional celebró la iniciativa de la Eurocámara, calificándola como un paso relevante hacia la armonización de las leyes de protección contra la violencia sexual en Europa. No obstante, advirtió que para lograr una verdadera cultura del consentimiento en la UE, no es suficiente modificar la definición legal.
“Además de una definición de la violación basada en el consentimiento, el fomento de una cultura del consentimiento en toda la UE dependerá de la adopción de un enfoque interseccional y centrado en las supervivientes, de una educación sexual integral, y de campañas públicas de concienciación y prevención”, sostuvo Dinushika Dissanayake, directora regional adjunta para Europa de Amnistía Internacional. La organización también instó a la Comisión Europea a presentar cuanto antes esa legislación común.
Fuente: Infobae