El estreno de Jaime Bernabé como Ministro de Salud, durante la reciente rendición de cuentas de la cartera de Estado, estuvo marcado por la restricción total al acceso de la prensa, obligando a los medios a seguir el evento únicamente a través de transmisiones digitales.
Este hermetismo inicial ocurre en un momento en que el sistema sanitario ecuatoriano atraviesa una crisis estructural profunda que, según organizaciones civiles, ya está cobrando vidas. Bernabé asume el cargo tras la gestión de la anterior ministra, María José Pinto.
Promesas frente a un desabastecimiento crónico
Durante su intervención, el nuevo ministro delineó cuatro ejes de gestión, prometiendo garantizar el abastecimiento continuo de medicamentos e insumos y optimizar la capacidad operativa de los hospitales para reducir los tiempos de atención.
Sin embargo, la realidad en las casas de salud contradice este optimismo oficial. Fuentes de la salud indican que hospitales referentes operan con menos del 45% de las medicinas necesarias, cuando el mínimo para una atención regular debería ser del 80%. Esta situación, según un reporte de Inredh, fuerza a los pacientes a asumir un “gasto de bolsillo” de aproximadamente el 40% para costear sus propios insumos y fármacos.
Asimismo, la crisis se agudiza con la reciente decisión del Ministerio de desvincular a más de 1.000 profesionales de la salud a nivel nacional, bajo la premisa de una “reorganización territorial”. Gremios médicos denuncian que estos recortes incluyen a especialistas clave, como cirujanos vasculares en el Hospital Pablo Arturo Suárez, cuya ausencia compromete seriamente los servicios de cirugía y consulta.
En ese sentido, la Federación Médica Ecuatoriana calificó esta medida como una respuesta a las exigencias del FMI para recortar la inversión pública y no descarta movilizaciones nacionales en rechazo a lo que consideran una gestión “en una burbuja”.
Un presupuesto en declive
La crítica sobre la gestión sanitaria también apunta al financiamiento. El presupuesto para salud sufrió una reducción significativa, pasando de USD 3.610 millones en el periodo 2022-2023 a tan solo USD 2.872 millones en 2025.
De igual modo, en medio de este panorama financiero restrictivo, el ministro Bernabé evitó referirse en su rendición de cuentas a las polémicas personales que rodean su nombramiento, incluyendo un impedimento legal para ejercer cargos públicos que fue retirado en tiempo récord y denuncias previas por presunta mala praxis médica.
Por ello, mientras el Ministerio resalta logros en equipamiento y premios, la sociedad civil denuncia que la rendición de cuentas “oculta la otra cara de la moneda”, donde la inactividad del Estado transfiere la crisis directamente a los hombros de los pacientes más vulnerables.
Radio Pichincha