96 países exigen reapertura del estrecho de Ormuz sin trabas ni tasas

Este lunes, un grupo de 96 países —entre ellos España y Estados Unidos, además de la Unión Europea, la Liga de Estados Árabes y el Consejo de Cooperación del Golfo— exigió la reapertura del estrecho de Ormuz sin restricciones ni tasas de tránsito. La declaración conjunta, liderada por Bahréin, atribuye “repercusiones globales” a las “acciones iraníes”, pero omite cualquier mención al bloqueo impuesto por Washington contra buques con origen en puertos iraníes.

“Reiteramos nuestro llamamiento a la apertura inmediata y sin trabas del Estrecho. Rechazamos cualquier intento ilegal de amenazar o suspender los derechos y libertades de navegación, incluso mediante la imposición de tasas de tránsito, ya que esto constituye una violación del Derecho Internacional, tal como se refleja en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, señala el texto difundido por el Ministerio de Exteriores de Bahréin a través de la agencia estatal BNA.

En el documento, los firmantes sostienen que “el cierre del estrecho de Ormuz y la continuación de los ataques en él constituyen una amenaza para la seguridad internacional y para los derechos y libertades de navegación”. Por ello, exigen el libre tránsito como “un pilar fundamental de la seguridad y la prosperidad mundiales”.

“Ya estamos empezando a observar repercusiones globales de las acciones iraníes, que están perturbando el transporte marítimo internacional, elevando los costos y causando crisis en los mercados energéticos y en cadenas de suministro vitales mucho más allá de la región, afectando incluso a economías frágiles y poblaciones con inseguridad alimentaria”, advierte la declaración. Entre los firmantes figuran países vulnerables como Liberia, Etiopía y Sierra Leona.

El comunicado también expresa respaldo a las naciones de Oriente Próximo que sufrieron represalias iraníes tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel del pasado 28 de febrero. Asimismo, los signatarios se comprometen a seguir “apoyando” a la Organización Marítima Internacional y a “colaborar con el sector naviero para garantizar que sus operaciones se reanuden lo antes posible, cuando las condiciones lo permitan”.

Irán denuncia un “doble rasero” al ignorar el despliegue de EE.UU.

El Consejo de Seguridad de la ONU abordó el tema este lunes. El secretario general, António Guterres, instó a abrir el paso “sin peajes” ni “discriminación” y pidió diálogo a las partes. Varios de los países firmantes expusieron sus posturas durante la sesión.

Durante el debate, el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, denunció una “militarización” del estrecho de Ormuz. Según Iravani, esta vía “se ha utilizado cada vez más para apoyar ataques militares en la región, incluido el traslado de equipo militar destinado a acciones hostiles contra Irán”, en línea con la defensa de Teherán de sus represalias en Oriente Próximo.

Iravani centró su intervención en el bloqueo del estrecho, desarrollando una doble argumentación.

Primero, condenó el “bloqueo marítimo” de Estados Unidos, calificándolo como continuación de “su conducta internacional ilícita”, que incluye incautaciones de buques iraníes y detención de tripulaciones. Para el diplomático, estas acciones “constituyen el delito de piratería y un acto de agresión”.

Iravani rechazó “categóricamente” las acusaciones contra Irán, afirmando que las posturas de algunas delegaciones “carecen de fundamento jurídico” y buscan “desviar la atención de la realidad sobre el terreno y de la comisión de un acto internacionalmente ilícito por parte de Estados Unidos y sus aliados”.

“Estas delegaciones han puesto de manifiesto, una vez más, su doble rasero, demostrando que su preocupación por la seguridad y la navegación marítimas no es genuina ni coherente con sus acciones y posturas”, dijo, añadiendo que “ignoran deliberadamente las acciones ilegales de Estados Unidos”.

En segundo lugar, Iravani defendió que Irán, “como principal Estado ribereño del estrecho de Ormuz dentro de sus aguas territoriales, ha adoptado las medidas necesarias y prácticas, de conformidad con el Derecho Internacional, para hacer frente a las amenazas emergentes a la navegación segura, mantener el paso continuo de buques y prevenir el uso indebido de esta vía marítima vital con fines hostiles o militares”.

El embajador justificó estas acciones, criticadas como restricciones ilegítimas, argumentando que buscan “lograr un equilibrio adecuado entre los intereses de seguridad de los Estados ribereños y la continuidad de la navegación segura en el Estrecho de Ormuz en un entorno altamente volátil”. Añadió: “Estas medidas prácticas serán examinadas cuidadosamente a la luz de la evolución de las circunstancias”.

En un giro legal, Iravani recordó que “Irán no es parte de la Convención de 1982 sobre el Derecho del Mar”, por lo que “no está obligado por las disposiciones de su tratado, salvo para extender las normas específicas que en él se reflejan y que son universalmente reconocidas como Derecho Internacional consuetudinario”.

Concluyó: “La responsabilidad de cualquier interrupción, obstrucción u otra interferencia con el transporte marítimo en el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el estrecho de Ormuz recae directamente sobre los agresores, Estados Unidos y sus aliados, cuyas acciones ilegales y desestabilizadoras han exacerbado las tensiones y puesto en peligro la seguridad marítima y la libertad de navegación”.

“La estabilidad y la seguridad duraderas en el golfo Pérsico y en la región en general solo pueden lograrse mediante un cese permanente y duradero de la agresión contra Irán, complementado con garantías creíbles de no repetición y el pleno respeto de los legítimos derechos e intereses soberanos de Irán”, reivindicó Iravani.

Fuente: Infobae

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