El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), el panameño Arsenio Domínguez, dejó claro este lunes que el derecho internacional no respalda ningún cobro por el tránsito por el estrecho de Ormuz. La declaración se dio ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en un debate sobre seguridad marítima convocado por Baréin, que preside el Consejo este mes.
“No existe ningún fundamento jurídico para la introducción de ningún impuesto, de ningún arancel ni de ningún tipo de tasa sobre los estrechos utilizados para la navegación internacional”, afirmó Domínguez. El diplomático subrayó que la libertad de navegación “no es negociable” y recordó que desde 1968 existe en Ormuz un sistema de separación del tráfico administrado por Omán e Irán bajo la Convención Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar, vigente desde 1974.
La postura de la OMI surge en respuesta a una iniciativa legislativa en Teherán. Ebrahim Azizi, presidente de la comisión de seguridad nacional del parlamento iraní, declaró a la televisión estatal que las fuerzas armadas controlarían el estrecho para impedir el paso de “buques hostiles”. El proyecto también contempla cobrar los derechos de paso en riales iraníes, la moneda local. El vicepresidente del parlamento, Hamidreza Haji Babaei, indicó el 23 de abril que los primeros pagos ya fueron depositados en el Banco Central de Irán.

De acuerdo con la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el sistema podría fijar tasas de hasta dos millones de dólares por buque, lo que generaría ingresos anuales de aproximadamente 100.000 millones de dólares, superando las exportaciones petroleras habituales de Irán. En un foro paralelo, unos cuarenta países acordaron a principios de abril evaluar sanciones contra Teherán si mantiene el bloqueo y rechazaron cualquier mecanismo de peaje por considerarlo contrario al derecho internacional.
Domínguez descartó que la evacuación de los marineros varados pase por aceptar algún cobro. Más de 20.000 marinos permanecen bloqueados a bordo de unos 1.600 buques en el Golfo Pérsico desde el inicio del conflicto. El secretario general de la ONU, António Guterres, también intervino en el debate y advirtió que la interrupción del tráfico en Ormuz “amenaza con desencadenar una crisis energética, graves disrupciones comerciales y una posible emergencia alimentaria mundial”, con consecuencias severas para poblaciones vulnerables de África y el sur de Asia.
El estrecho está prácticamente cerrado desde el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán. Teherán respondió con misiles contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo, y ordenó el cierre de la vía. El Brent superó los 100 dólares por barril en marzo y llegó a 126 dólares, nivel no visto en cuatro años, en lo que analistas describieron como la mayor interrupción energética desde la crisis del petróleo de los años setenta. El 13 de abril, Washington impuso un bloqueo naval a los puertos iraníes; el Comando Central de las fuerzas armadas de ese país (CENTCOM) informó este lunes que impidió el paso de 38 embarcaciones. La primera ronda de negociaciones directas entre ambos países en 47 años, celebrada en Islamabad el 11 de abril con Pakistán como mediador, concluyó sin acuerdo. Con Irán cobrando ya los primeros peajes y Estados Unidos manteniendo su bloqueo naval, la reapertura incondicional de la vía más estratégica del comercio energético mundial enfrenta un horizonte incierto.
Fuente: Infobae