Tras el desarrollo de las Elecciones 2026, el panorama político peruano se encuentra marcado por un ajustado conteo voto a voto que ha elevado las tensiones entre las distintas fuerzas. En este contexto, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se pronunció públicamente para marcar distancia de los discursos confrontacionales y los intentos de desestabilización institucional.
Durante su declaración, la candidata presidencial subrayó la urgencia de actuar con responsabilidad política en un momento crítico donde los márgenes de los resultados son mínimos y continúan bajo escrutinio. Fujimori enfatizó que cualquier discrepancia respecto al proceso debe ser resuelta exclusivamente a través de los canales legales, evitando promover la incertidumbre o el enfrentamiento social.
Rechazo frontal a la insurgencia y defensa del estado de derecho
La representante de Fuerza Popular fue clara al cuestionar las recientes afirmaciones del alcalde de Lima y líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien planteó la posibilidad de iniciar una “insurgencia civil” ante supuestas fallas en los comicios. Para la candidata, estas posturas son incompatibles con la estructura democrática vigente.
“No voy a responder a los insultos del señor López Aliaga, a los que ya nos tiene tristemente acostumbrados; pero lo que sí no podemos permitir es que convoque a una insurgencia. En una democracia y estado de derecho quienes lideran partidos políticos tienen el deber, por encima de cualquier interés personal, de preservar el orden”, sentenció.
A pesar de su llamado a la calma, Keiko Fujimori admitió la existencia de irregularidades en las elecciones, motivo por el cual exigió que las autoridades realicen una auditoría minuciosa. Hizo un llamado específico a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para que garantice la transparencia absoluta y que el resultado final sea un reflejo íntegro de la voluntad popular.
Asimismo, la candidata recordó que su partido ya había expresado reparos previos sobre el desempeño de Piero Corvetto, jefe del organismo electoral. Como medida de apoyo a la fiscalización, Fujimori ofreció desplazar a su equipo de personeros para colaborar con Renovación Popular en la vigilancia del conteo. Al respecto, puntualizó:
“La democracia se fortalece con hechos y datos, no con relatos”.
Para cerrar su intervención, hizo un llamado a la madurez política de todos los actores involucrados para evitar que la crisis se profundice.
“Hoy más que nunca se requiere responsabilidad. No podemos generar más caos”, concluyó.
El ultimátum de Rafael López Aliaga al sistema electoral
Por otro lado, Rafael López Aliaga ha radicalizado su postura al emitir un ultimátum de 24 horas dirigido al Jurado Nacional de Elecciones (JNE). El burgomaestre exige la anulación total de la votación y el llamado a nuevos comicios. Durante una manifestación frente a la sede del ente electoral en Lima, advirtió que iniciará movilizaciones nacionales si no se cumplen sus demandas.
El líder de Renovación Popular sostiene que la figura de la “insurgencia civil” es un derecho amparado por la Constitución. Además, solicitó formalmente la detención de Piero Corvetto, a quien señala como responsable de una presunta manipulación de cifras. López Aliaga asegura que su organización fue víctima de la desaparición de más de 1,6 millones de votos, aunque hasta el momento no ha consignado pruebas que validen dicha acusación.
Este escenario de alta polarización se produce mientras el escrutinio oficial continúa. Actualmente, Keiko Fujimori mantiene una ventaja con aproximadamente el 17% de los votos válidos, situándose en una posición expectante de cara a una posible segunda vuelta electoral, mientras que la pugna por el segundo lugar sigue abierta en medio de una gran incertidumbre.
Fuente: Fuente