Un ciudadano de 20 años, identificado como Daniel Moreno-Gama, ha sido formalmente imputado bajo cargos de intento de asesinato luego de ejecutar un ataque con explosivos contra la propiedad privada de Sam Altman, quien se desempeña como director ejecutivo de la compañía OpenAI. El suceso ocurrió en la ciudad de San Francisco, y según las investigaciones preliminares, el sospechoso se trasladó desde el estado de Texas con la intención premeditada de terminar con la vida del reconocido empresario tecnológico.
La Fiscalía ha detallado que la agresión tuvo lugar el pasado viernes, aproximadamente a las 4 de la mañana. El proceso legal contra el joven de origen texano incluye dos cargos por tentativa de asesinato y de incendio, sumado a la posesión ilegal de armamento no registrado y la provocación de daños materiales mediante el uso de artefactos explosivos. Brooke Jenkins, fiscal del distrito de San Francisco, señaló que el acusado también buscó atentar contra la integridad de un guardia de seguridad privado que custodiaba la mansión de Altman. En caso de ser hallado responsable, las consecuencias penales podrían ser severas: penas desde los 19 años hasta cadena perpetua en el ámbito estatal, además de un máximo de 20 años adicionales por las infracciones de carácter federal.
Detalles de la agresión y fanatismo contra la IA
Los documentos presentados ante el tribunal sugieren que la motivación de Moreno-Gama radicaba en un rechazo radical hacia el avance de la inteligencia artificial. El joven habría redactado diversos manifiestos alertando sobre el “supuesto riesgo de la IA para la humanidad” y la posibilidad de una “inminente extinción”. El propósito declarado del agresor era causar perjuicios tanto a las infraestructuras como a las personas vinculadas a las grandes firmas tecnológicas.

Matt Cobo, agente especial interino del FBI en la región de San Francisco, declaró durante una comparecencia pública que este incidente no fue un acto impulsivo:
“Esto no fue espontáneo. Fue un hecho planificado, dirigido y ‘extremadamente grave’”.
Tras lanzar un objeto explosivo contra el portón de metal de la residencia de Altman —lo cual originó un incendio controlado en la reja—, el atacante recorrió cerca de cinco kilómetros hasta llegar a las oficinas centrales de OpenAI. Allí, registros de cámaras de seguridad muestran al individuo golpeando las puertas de vidrio con una silla. El informe policial indica que, al ser interceptado por el personal, el joven amenazó con “incendiar el edificio y matar a cualquiera que estuviera dentro”.

Durante su captura, los agentes de seguridad de San Francisco confiscaron un bidón de queroseno, un encendedor, diversos dispositivos incendiarios y manuscritos con amenazas directas hacia Altman y otros líderes del sector tecnológico. Afortunadamente, no se reportaron heridos durante los incidentes en la vivienda ni en la sede corporativa.
Investigación por terrorismo doméstico
El acusado permanece bajo custodia en el centro de detención del condado de San Francisco, mientras que el FBI procedió con el allanamiento de su vivienda en Spring, Texas. El fiscal federal Craig Missakian manifestó la firmeza del Estado en este caso, asegurando que las autoridades “tratarán el caso como un acto de terrorismo doméstico y serán inflexibles en la búsqueda de una condena”.
Las evidencias digitales rescatadas muestran que el sospechoso publicó previamente sus intenciones en foros en línea, afirmando que debía predicar con el ejemplo para respaldar sus mensajes contra la tecnología. Textualmente, el documento hallado en su poder rezaba:
“Si voy a abogar porque otros maten y cometan delitos, debo predicar con el ejemplo y demostrar que realmente respaldo mi mensaje”.

Reacciones en la comunidad tecnológica
Entidades como el Future of Life Institute, liderado por Anthony Aguirre, han rechazado tajantemente el ataque, subrayando que “la violencia y la intimidación de cualquier tipo no deben formar parte de la discusión sobre el futuro de la inteligencia artificial”. Por su parte, la organización PauseAI confirmó que el sospechoso tuvo una participación menor en sus canales de Discord hace dos años, aunque sin mostrar comportamientos violentos en aquel entonces. La plataforma de mensajería procedió a expulsar permanentemente al usuario tras conocerse los hechos fuera de la red.
Finalmente, Sam Altman utilizó su blog para hacer un llamado a la calma, compartiendo una imagen familiar y expresando que, aunque “el miedo y la ansiedad en torno a la IA son comprensibles”, es fundamental mitigar la violencia en el discurso público. Este evento ocurre en un marco de debate social intenso, reforzado por el reciente informe AI Index de la Universidad de Stanford, el cual revela una sociedad dividida entre el optimismo por los beneficios de esta tecnología y una creciente desconfianza institucional sobre su gestión.
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