Rusia presiona a universitarios para reclutarlos en guerra de drones

La presión ejercida en las instituciones académicas de Rusia para que los estudiantes se incorporen a las unidades de drones del ejército ha llegado a niveles sin precedentes. Esta nueva estrategia busca transformar los recintos educativos, que anteriormente se percibían como espacios seguros frente al reclutamiento militar obligatorio, en centros logísticos para alimentar el conflicto bélico contra Ucrania.

Según datos recopilados por la organización Groza, se ha confirmado que al menos 246 universidades y colegios están involucrados en estas campañas de captación. Entre las instituciones mencionadas destacan la prestigiosa Universidad Estatal de San Petersburgo y la Escuela Superior de Economía en Moscú, las cuales estarían impulsando la integración de sus alumnos a las recién formadas fuerzas de sistemas no tripulados.

Este despliegue de reclutamiento, que cobró fuerza en enero tras la creación oficial de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados por parte del Ministerio de Defensa de Rusia, utiliza una narrativa de modernidad tecnológica. Para atraer a jóvenes con experiencia en videojuegos y deportes electrónicos, el gobierno ofrece incentivos financieros masivos: pagos únicos de hasta USD 56.000 por firmar y un salario base anual que ronda los USD 70.000. Estos montos superan significativamente los sueldos habituales de la milicia rusa y pretenden capitalizar las habilidades digitales de los estudiantes para el pilotaje de drones de combate.

A pesar de las promesas económicas, expertos legales como Artem Klyga, abogado especializado en temas militares radicado en Berlín, advierten sobre la naturaleza engañosa de estos acuerdos. Aunque se presentan como contratos de solo un año con baja exposición al peligro en el frente, la realidad jurídica es distinta debido al decreto de movilización parcial firmado por Vladimir Putin en septiembre de 2022.

Un bombero trabaja en una instalación de infraestructura crítica alcanzada por ataques de drones rusos, en medio del ataque de Rusia contra Ucrania, en la región de Odesa, Ucrania, el 10 de abril de 2026 (Reuters)

De acuerdo con Klyga, dicho decreto sigue vigente a pesar de haberse cumplido la meta inicial de 300.000 conscriptos. Esto implica que los contratos no finalizan de manera automática al cumplirse el año estipulado; por el contrario, los estudiantes podrían quedar retenidos en las filas de forma indefinida y sin posibilidad de solicitar la baja voluntaria.

Por su parte, el activista Grigory Sverdlin, líder de la organización Idite Lesom, enfatiza que las promesas de seguridad no tienen validez real ante el mando militar. Sverdlin explica que los nuevos reclutas

«pueden ser enviados a cualquier unidad que el Ministerio de Defensa decida. No existe el derecho a escoger»

, dejando a los universitarios a merced de las necesidades estratégicas del frente.

Métodos de hostigamiento y coacción académica

Los testimonios de los alumnos describen una atmósfera de intimidación constante en sus centros de estudio. Aquellos estudiantes que presentan dificultades académicas, deudas en sus exámenes o materias pendientes son el blanco principal de las autoridades universitarias, quienes los amenazan con la expulsión inmediata si no aceptan el contrato militar para las fuerzas de drones.

Se han reportado casos donde grupos enteros de alumnos con retrasos en sus grados fueron obligados a asistir a reuniones informativas. En estos encuentros, los funcionarios utilizan ultimátums, sugiriendo que la única vía para conservar su estatus de estudiante y evitar la calle es firmar el compromiso con el ejército.

Incluso se han identificado tácticas de manipulación emocional dirigidas a alumnos de primer año que presentan problemas de adaptación. Los departamentos universitarios los citan a entrevistas privadas sin especificar el motivo, para luego intentar convencerlos con un lenguaje persuasivo. Una de las víctimas de estas prácticas, bajo anonimato, declaró:

«Lo que hacen es abuso emocional»

.

Para aumentar la presión, algunas instituciones han recortado arbitrariamente los plazos para que los alumnos regularicen su situación académica. En marzo, se emitieron notificaciones advirtiendo que quienes no entregaran sus trabajos pendientes antes del 31 de ese mes enfrentarían la expulsión definitiva, empujándolos efectivamente hacia el reclutamiento.

Crisis de personal en las filas rusas

Estas medidas extremas responden a la urgente necesidad de Rusia de reponer sus bajas. Informes internacionales señalan que el país enfrenta un grave déficit de soldados aptos para el combate. Datos citados por el presidente de Ucrania, Vladimir Zelensky, sugieren que hasta marzo de este año Ucrania habría provocado unas 89.000 bajas rusas (entre fallecidos y heridos de gravedad), mientras que en el mismo periodo Moscú solo logró reclutar a 80.000 nuevos efectivos.

El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski observan una presentación de drones fabricados en cooperación germano-ucraniana en Berlín, Alemania, el martes 14 de abril de 2026 (Reuters)

Ante esta brecha, el gobierno central ha intensificado la captación en sectores vulnerables como las prisiones y entre ciudadanos extranjeros. La especialista Kateryna Stepanenko, del Institute for the Study of War en Washington, apunta a que el Kremlin está otorgándose facultades sin precedentes para ejecutar campañas de reclutamiento cada vez más agresivas.

Finalmente, desde la vocería oficial del Kremlin, Dmitry Peskov defendió la transparencia de este proceso. Según sus declaraciones, la campaña para integrar a jóvenes a las Fuerzas de Sistemas No Tripulados es simplemente

«una oferta completamente abierta para un nuevo ramo de las fuerzas armadas»

, minimizando las denuncias de coacción en las aulas.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X