Por cuarta ocasión consecutiva, Keiko Fujimori, la máxima representante de Fuerza Popular y descendiente del exmandatario Alberto Fujimori, competirá en una segunda vuelta electoral para intentar alcanzar la presidencia del Perú en el periodo comprendido entre 2026 y 2031. Esta nueva incursión en la etapa decisiva se produce tras haber sido derrotada en las tres contiendas presidenciales previas.
De acuerdo con las proyecciones a boca de urna de las encuestadoras IPSOS y Datum, la postulante captó aproximadamente el 16 % de los sufragios durante la primera vuelta celebrada este domingo 12 de abril. En dicha jornada democrática, se registró la participación de más de 27 millones de peruanos, y los números obtenidos le permitieron a Fujimori situarse entre los dos aspirantes con mayor votación, garantizando así su lugar en la fase final de la elección.
No obstante, el progreso de la candidata también pone de relieve el marcado índice de resistencia que ha enfrentado históricamente. En sus participaciones de 2011, 2016 y 2021, Keiko Fujimori lidió con un notorio antivoto que le impidió obtener la victoria en el balotaje. Expertos sugieren que este factor volverá a ser determinante en la etapa definitiva, influyendo directamente en la voluntad de los electores que deberán elegir entre las dos opciones finales.

El legado familiar y el pedido de su padre
Durante el inicio de la jornada electoral, la lideresa política manifestó que este proceso es particularmente distinto al ser el primero que atraviesa sin la compañía física de sus progenitores. Como acto simbólico, acudió al camposanto para rendirles homenaje. Fujimori expresó que comenzó el día con gratitud hacia Dios y recordó las vivencias compartidas en campañas anteriores, mencionando los tradicionales desayunos que solían realizar. Calificó el evento como una “fiesta del Perú” y un momento propicio para buscar transformaciones en el Estado.
En sus declaraciones, reveló un detalle íntimo sobre los últimos días de Alberto Fujimori. Según relató, su padre le instó a tomar la posta de la candidatura presidencial.
“En los últimos días, antes de que mi padre parta, él me pidió que yo sea la candidata si es que él no podía asumir esa responsabilidad”
, confesó ante los micrófonos de ATV.
Aunque en ese instante no emitió una contestación directa, Keiko Fujimori señaló que, tras aceptar la invitación de su agrupación política, entendió su decisión como el cumplimiento de aquella petición.
“Papá, voy a aceptar también tu invitación”
, afirmó. Finalmente, agradeció el apoyo recibido, instando a la población a mantener la esperanza y a participar activamente en las urnas.
Propuestas de seguridad y control migratorio
En el ámbito de las políticas públicas, la aspirante ha puesto sobre la mesa medidas severas respecto a la situación migratoria. Fujimori anunció que, de ser electa, procederá con la expulsión de migrantes indocumentados como un pilar de su plan de seguridad nacional. Su estrategia contempla:
- Utilizar a las Fuerzas Armadas para restaurar el orden público en un plazo de 100 días.
- Implementar un corredor humanitario para gestionar el retorno de extranjeros sin documentación legal.
- Establecer una política de “mano dura” en los límites fronterizos para frenar la criminalidad asociada a la migración irregular.
Complementariamente, la candidata de Fuerza Popular planea requerir facultades extraordinarias al Congreso para que los militares tomen el control de los centros penitenciarios. Su programa incluye el patrullaje coordinado entre el Ejército y la Policía Nacional, la modernización de las infraestructuras de seguridad y el establecimiento de equipos especializados para combatir la extorsión, alineándose con posturas conservadoras de la región frente al auge delictivo.

Trayectoria y perfil académico
Keiko Fujimori nació el 25 de mayo de 1975 en la ciudad de Lima. Es hija del binomio conformado por Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Su entrada en la escena pública fue prematura; en 1994, con apenas 19 años, asumió las funciones de primera dama tras el divorcio de sus padres. Actualmente, cuenta con 50 años de edad y su domicilio legal se ubica en el distrito limeño de Santiago de Surco.
En cuanto a su formación, se trasladó a Estados Unidos para estudiar Administración de Empresas, graduándose en instituciones de prestigio como la Universidad de Boston. Posteriormente, consolidó su presencia política al ser elegida congresista de la República para el periodo 2006-2011, logrando ser una de las representantes con mayor respaldo popular en esa elección. Desde entonces, ha liderado Fuerza Popular, posicionándolo como un bloque político fundamental en el Perú.

El comportamiento electoral rumbo a la segunda vuelta
Durante la campaña de 2026, el respaldo hacia Keiko Fujimori mostró una evolución progresiva en las encuestas. Los reportes de Ipsos indicaron que inició el año con un 7 % en enero, subiendo al 8 % en febrero. El repunte más significativo ocurrió en marzo, alcanzando un 14.2 % en simulacros de votación. En los días previos a los comicios, su intención de voto osciló entre el 10 % y el 13 %.
Por otro lado, Datum Internacional reflejó cifras similares, ubicándola en un empate técnico por el primer puesto con un 10.7 % en marzo. Dos días antes de la elección, su apoyo se situó en el 13.2 %. El 14 % que finalmente consolidó en la primera vuelta, aunque no representa una mayoría absoluta, fue suficiente para superar la fragmentación del voto y asegurar su avance a la fase final.

Frentes judiciales y cuestionamientos
La carrera de la política peruana no ha estado exenta de polémicas. Ha sido objeto de investigaciones fiscales debido a presuntas irregularidades en el financiamiento de sus campañas, específicamente vinculadas al caso Odebrecht. Estos procesos incluyen acusaciones por lavado de activos y presunta participación en una organización criminal.
Debido a estas indagaciones, Fujimori cumplió periodos de prisión preventiva, situaciones que han impactado su percepción ante el electorado. No obstante, la candidata ha negado sistemáticamente estas imputaciones, argumentando que se trata de una persecución política. Asimismo, su gestión partidaria en el Legislativo ha sido criticada por sectores que la acusan de fomentar la confrontación entre poderes del Estado.

Ejes programáticos de su campaña
La propuesta de Fuerza Popular se sustenta en tres pilares: la reactivación de la economía, el refuerzo de la seguridad y el fortalecimiento institucional. Entre sus metas destacan:
- Fomento a la inversión privada y creación de puestos de trabajo formales.
- Respaldo directo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) para contrarrestar la desaceleración.
- Reforma del sistema de justicia y modernización de la Policía Nacional para enfrentar el crimen organizado.
- Expansión de la calidad y cobertura en los servicios de salud y educación.

Un panorama de polarización
El retorno de Keiko Fujimori a una segunda vuelta proyecta un escenario de alta polarización política en la nación andina. Su figura continúa generando adhesiones sólidas, pero también un rechazo persistente. El éxito en el balotaje dependerá de su capacidad para atraer al voto indeciso y convencer a los sectores que tradicionalmente han sido distantes a su propuesta.

Con un historial definido por la resiliencia política y la controversia judicial, Keiko Fujimori asume nuevamente el reto de buscar la jefatura de Estado en un entorno altamente competitivo y fragmentado.
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