En una declaración de alto impacto internacional, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha proclamado que las fuerzas de su país lograron desmantelar por completo el programa nuclear y la infraestructura de misiles de Irán. Según el líder israelí, este hito militar fue el resultado de una serie de operativos estratégicos ejecutados en estrecha coordinación con el gobierno de Estados Unidos.
A través de una intervención audiovisual difundida en sus plataformas oficiales, el primer ministro describió cómo el régimen de Teherán había intentado cercar al Estado judío mediante una red de aliados extremistas. Entre estos grupos mencionó específicamente a Hamas en la Franja de Gaza, Hezbollah en Líbano, el gobierno de Bashar al-Assad en Siria, las milicias activas en Irak y las fuerzas hutíes en Yemen. Netanyahu subrayó que el objetivo de esta coalición era asfixiar a su nación, pero aseguró que la respuesta militar cambió radicalmente el curso de la historia regional:
“Querían estrangularnos, y (ahora) somos nosotros quienes los estrangulamos. Nos amenazaban con la aniquilación, y ahora luchan por su supervivencia”
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Un punto de inflexión en la guerra aérea
Para el jefe de gobierno, la ejecución de incursiones directas sobre suelo iraní representa un hito sin precedentes en la defensa de Israel. El mandatario resaltó que el despliegue de naves de combate en objetivos estratégicos dentro del país persa permitió romper barreras psicológicas y operativas que existían hace décadas. “Fuimos los primeros en romper la barrera del miedo, el miedo a actuar en Irán misma”, enfatizó durante su discurso oficial.
La justificación de esta ofensiva, según detalló Netanyahu, se basó en informes críticos de inteligencia que alertaban sobre la inminente capacidad del régimen iraní para convertir uranio altamente enriquecido en armas nucleares, además de masificar su producción de proyectiles balísticos. El primer ministro calificó estas acciones como amenazas existenciales que obligaron a una intervención inmediata para evitar que Teherán lanzara miles de misiles sobre territorio israelí en un periodo breve.
Las fases de la operación militar
El mandatario desglosó la campaña en dos etapas fundamentales. La primera, denominada “Amkalabi”, consistió en un esfuerzo conjunto con Estados Unidos que incluyó el uso de bombarderos de largo alcance B-2 para atacar instalaciones sensibles, como la planta de Fordo. En esta fase, Netanyahu informó que se neutralizaron cientos de lanzaderas y depósitos de armamento. Además, reveló un dato sensible: la eliminación de doce científicos nucleares iraníes de alto rango, lo que habría quebrado la estructura técnica de su proyecto atómico.
Posteriormente, se activó la fase “Shaagat Haari”, motivada por nuevos reportes que indicaban que el líder supremo Ali Khamenei pretendía reactivar la industria militar de forma subterránea. En esta etapa, las fuerzas israelíes destruyeron el reactor de agua pesada de Arak y toda la cadena de suministro de centrifugación. “Irán no tiene ahora una sola planta de enriquecimiento activa y la mayor parte de su capacidad de fabricar misiles ha desaparecido”, sentenció el premier.

Impacto en la cúpula del poder en Teherán
El balance de la ofensiva no se limitó a infraestructuras. Netanyahu aseguró que las operaciones resultaron en la muerte de figuras clave de la teocracia iraní, incluyendo al propio Khamenei y su sucesor designado, así como al Ministro de Defensa y altos jefes del Estado Mayor y de la Guardia Revolucionaria. El daño logístico alcanzó a la principal planta de gas del país, redes ferroviarias para transporte militar y centros industriales clave para el sostenimiento de la guerra.
En el contexto regional, el líder de Israel destacó la implementación de “zonas de seguridad profunda”. En el caso del Líbano, afirmó que se redujo drásticamente el arsenal de 150.000 proyectiles de Hezbollah y se estableció una franja de amortiguamiento de entre ocho y diez kilómetros para proteger a las poblaciones del norte de Israel de ataques antitanque.
Perspectivas políticas y geopolíticas
Para Benjamin Netanyahu, la situación actual del régimen iraní es de una debilidad histórica, afirmando que “el régimen del terror está en su punto más bajo desde su fundación hace cuarenta y siete años”. Esta nueva realidad, según su visión, ha propiciado una apertura diplomática sin precedentes con otras naciones del mundo árabe que ahora ven en Israel un aliado estratégico.

Finalmente, el primer ministro puso en relieve la importancia de la gestión de Donald Trump en el éxito de estas operaciones. La coordinación bilateral permitió establecer que el material nuclear iraní no debe permanecer en ese territorio. “Como dijo el presidente Trump, ese material debe salir, por acuerdo o por otros medios”, recordó el mandatario, cerrando su mensaje con un reconocimiento al valor del ejército y la resiliencia de la ciudadanía israelí frente a los desafíos bélicos actuales.
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