El jefe de Estado de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este sábado una postura de indiferencia respecto a la posibilidad de concretar un pacto con Irán. El líder republicano sostuvo que, sin importar el desenlace de las conversaciones, la nación norteamericana ya se considera victoriosa en este escenario geopolítico.
Durante un breve encuentro con la prensa desarrollado en los jardines de la Casa Blanca, Trump fue enfático al señalar su falta de preocupación por el resultado final de los diálogos.
«Me da igual llegar a un acuerdo o no (…). Hemos ganado pase lo que pase. Hemos ganado»
, declaró el presidente ante los medios de comunicación. El mandatario subrayó que, a pesar de la extensión de los encuentros diplomáticos, el éxito para los intereses de Washington es un hecho consumado.
«Han estado reunidos muchas horas. Veremos lo que pasa. Puede que haya un acuerdo. Puede que no. No importa. Desde el punto de vista de Estados Unidos, hemos ganado»
, reiteró con firmeza.
Situación operativa de Irán
En su intervención, Donald Trump ofreció un diagnóstico severo sobre la capacidad bélica de la nación persa. Según sus afirmaciones, Irán actualmente no dispone de fuerzas aéreas, radares ni armada, añadiendo de forma contundente que sus líderes «están todos muertos». Bajo esta premisa, el gobernante insistió en que el desarrollo de los acontecimientos no altera su visión estratégica del conflicto.
No obstante, el mandatario admitió que se están desarrollando negociaciones calificadas como «profundas», centrándose especialmente en la problemática del Estrecho de Ormuz. Su objetivo declarado es restablecer el flujo en esta ruta marítima para favorecer a otras naciones, incluso si Estados Unidos no requiere su uso directo.
«Vamos a abrir el Estrecho, aunque no lo usemos nosotros, porque tenemos a muchos otros países del mundo que lo usan y que o tienen miedo o son débiles o tacaños»
, puntualizó Trump.
Para concluir, el presidente estadounidense se refirió a los reportes que vinculan a China con el envío de armamento hacia territorio iraní. La advertencia hacia la potencia asiática fue inmediata y tajante.
«Si China hace eso, China va a tener problemas graves»
, sentenció, dejando clara la postura de su administración frente a posibles intervenciones externas en la región.
Fuente: Fuente