Las autoridades del Reino Unido han decidido paralizar, de manera temporal, el proyecto que buscaba transferir la soberanía de las islas Chagos, ubicadas en el océano Índico. Esta determinación surge a raíz de la firme oposición manifestada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se mostró contrario al acuerdo que pretendía entregar el archipiélago al Gobierno de Mauricio a cambio de garantizar el uso de la base militar estratégica por un periodo de 99 años.
El ex secretario permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lord Simon McDonald, ratificó que la administración británica se ha visto forzada a archivar la iniciativa. La causa principal fue la abierta hostilidad del mandatario estadounidense, quien llegó a calificar la propuesta como
«un acto de enorme estupidez»
.
Pese a que el Ejecutivo británico no ha descartado el plan de forma definitiva, los tiempos legales han jugado en su contra. El plazo necesario para aprobar la legislación pertinente antes de que el Parlamento se disuelva en las próximas semanas ha expirado. Fuentes gubernamentales han calificado este estancamiento como una situación «profundamente frustrante».
McDonald, quien lideró la diplomacia británica entre 2015 y 2020, defendió la postura adoptada por el gabinete de Londres, señalando que se buscaba un equilibrio complejo entre las obligaciones globales y las alianzas estratégicas. Según explicó a la cadena BBC:
«El Gobierno no tenía otra opción. El Reino Unido tenía dos objetivos: cumplir con el derecho internacional y fortalecer la relación con Estados Unidos»
.
Contexto histórico y presiones externas
Es importante destacar que el Reino Unido tenía la obligación de restituir el territorio a Mauricio, siguiendo un dictamen emitido en 2019 por la Corte Internacional de Justicia. La historia de este conflicto se remonta a 1973, año en el que los habitantes de Chagos fueron expulsados para facilitar la construcción de la base militar en la isla de Diego García.
Aunque inicialmente Estados Unidos había dado el visto bueno al pacto, la postura de Donald Trump cambió drásticamente. Este giro coincidió con el enfriamiento de las relaciones con el primer ministro británico, Keir Starmer, debido a divergencias sobre las estrategias relacionadas con la guerra de Irán.
Ante este escenario de confrontación diplomática, McDonald subrayó la necesidad de pausar el proceso:
«Pero cuando el presidente de Estados Unidos se muestra abiertamente hostil, el Gobierno debe replantearse la situación, por lo que este acuerdo, este tratado, quedará en suspenso por el momento»
.
Finalmente, el exministro expresó su preocupación por el rumbo de la política global, sugiriendo que Washington está liderando una tendencia internacional de ignorar el derecho internacional, siguiendo pasos similares a la ambivalencia mostrada por potencias como Rusia y China. No obstante, reafirmó que el Reino Unido acierta al mantener su política tradicional de respeto y defensa de las normativas jurídicas internacionales.
Fuente: Fuente