En una respuesta coordinada ante la parálisis comercial en el Oriente Medio, cerca de 40 naciones, convocadas bajo el liderazgo del Reino Unido, ratificaron este jueves un compromiso para colaborar estrechamente con la Organización Marítima Internacional (OMI). Esta entidad, vinculada a las Naciones Unidas, busca establecer las condiciones necesarias para liberar aproximadamente 2.000 embarcaciones y alrededor de 20.000 tripulantes que permanecen atrapados en el estrecho de Ormuz. La información fue confirmada por Yvette Cooper, ministra de Exteriores británica, tras una sesión virtual de emergencia motivada por la grave crisis que afecta esta ruta de navegación fundamental.
La ministra Cooper detalló que los países participantes han manifestado su determinación de emplear
“todas las medidas económicas y diplomáticas disponibles”
para lograr que el flujo comercial se normalice
“cuando sea posible”
. El paso marítimo ha sufrido un cierre de facto desde el pasado 28 de febrero, fecha en la que se intensificaron las hostilidades bélicas entre Estados Unidos e Israel contra Irán. En respuesta, las fuerzas iraníes han ejecutado ataques directos contra petroleros y buques de carga, exacerbando la inestabilidad en la zona y afectando a embarcaciones que no forman parte de la disputa militar.
Impacto económico y crisis humanitaria
La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz ha generado ondas de choque en la economía global. Según advirtió Cooper, las consecuencias ya se perciben en el incremento de los costos de los combustibles y el alza en las tasas hipotecarias en territorio británico. No obstante, el impacto es transcontinental, afectando el suministro de combustible para la aviación, la llegada de fertilizantes básicos para África y la provisión de gas hacia el continente asiático. Ante este panorama, el canciller de Italia, Antonio Tajani, solicitó con urgencia la habilitación de un “corredor humanitario” destinado exclusivamente a naves con cargamentos de fertilizantes, con el fin de mitigar el riesgo de una crisis alimentaria en naciones africanas.

El encuentro diplomático virtual reunió a delegados de potencias y naciones como Francia, Alemania, Países Bajos, Japón, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Chile y los Emiratos Árabes Unidos. Un punto que llamó la atención de los analistas fue la ausencia de Estados Unidos. Al respecto, se recordaron las declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió que otros países
“vayan y tomen su propio petróleo”
, argumentando que no contó con el respaldo suficiente de sus aliados tradicionales durante los picos de tensión con el gobierno de Teherán.
Los países que asistieron a la reunión concordaron en que la OMI debe ejercer un rol protagónico. Este organismo internacional ya ha denunciado la muerte de diez marineros en el marco de las hostilidades y ha alertado sobre las condiciones de aislamiento extremo que padecen los 20.000 trabajadores que se encuentran a bordo de cruceros, naves mercantes y petroleros. La prioridad, según lo expuesto, es garantizar la integridad física de estos trabajadores y brindar la asistencia técnica necesaria para desbloquear la vía.
Vigilancia y seguridad en la ruta del petróleo
Actualmente, por el estrecho de Ormuz circula cerca de la quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. El bloqueo ha disparado los indicadores energéticos globales, obligando a los gobiernos a buscar soluciones inmediatas. Aunque la sesión del jueves no culminó con una hoja de ruta definitiva, se estableció un consenso sólido: es imperativo evitar que Irán establezca gravámenes o tasas de tránsito arbitrarias y asegurar el principio de libre navegación para todas las banderas civiles.

Se ha programado una nueva cumbre, esta vez de carácter mixto (presencial y virtual), para el próximo martes. En esta cita participarán especialistas y planificadores militares de las naciones interesadas para diseñar una estrategia de protección a largo plazo. Entre las propuestas que están sobre la mesa, la ministra Cooper mencionó la posibilidad de enviar equipos especializados en la limpieza de minas en el golfo Pérsico, además de implementar sistemas de escolta y vigilancia para proteger la flota civil.
Por su parte, el vocero militar de Francia, Guillaume Vernet, aclaró en un encuentro con la prensa que la estructuración de esta fuerza internacional se hará de forma progresiva. Indicó que la ejecución de maniobras más directas dependerá de la evolución de los enfrentamientos armados, priorizando por ahora el uso de herramientas de presión diplomática y económica sobre Teherán.
En el ámbito diplomático europeo, se cuestionó la ausencia de España en estas conversaciones estratégicas. Aunque representantes del Foreign Office evitaron dar detalles sobre si hubo o no una invitación formal, desde el Ministerio de Exteriores español se limitaron a señalar que
“la posición de España de no hacer nada que contribuya a la guerra actual se mantiene”
, ratificando una política de prudencia ante el conflicto bélico regional.

El cierre de esta arteria marítima es visto como una represalia de Irán frente a las ofensivas de Israel y Estados Unidos lanzadas a finales de febrero. Lograr la reapertura del estrecho es ahora una meta crítica para los estados occidentales, quienes enfrentan la presión ciudadana por el encarecimiento de la vida. Diplomáticos en Europa han señalado que Reino Unido y Francia están asumiendo el liderazgo compartido para consolidar esta coalición de ayuda internacional.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha insistido en que la vigilancia de esta ruta debe ser costeada y gestionada por los países que consumen el crudo que transita por allí, opinando que el conflicto podría llegar a resolverse
“de forma natural”
. Las deliberaciones actuales buscan definir qué naciones están realmente dispuestas a aportar recursos a la coalición y qué sanciones económicas adicionales podrían aplicarse para presionar el cese del bloqueo.
El futuro de los 20.000 marineros varados continúa siendo incierto, al igual que la estabilidad de los mercados financieros. La comunidad internacional permanece atenta a los resultados de la próxima reunión técnica, donde se definirá el destino de una de las venas comerciales más importantes del planeta.
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