Las naciones de Afganistán y Pakistán han dado inicio este jueves a una serie de conversaciones de paz bajo el auspicio diplomático de China. Este encuentro busca mitigar las hostilidades que se han recrudecido recientemente, tras las operaciones militares ejecutadas por Islamabad contra posiciones del grupo armado Tehrik e Taliban Pakistan (TTP).
El escenario de este acercamiento es Urumchi, la capital de la región autónoma de Sinkiang. Ambas delegaciones acuden a la cita en un ambiente marcado por la desconfianza mutua, producto de una espiral de violencia que se intensificó desde mediados de marzo. Un punto de quiebre fue el atentado contra un hospital en Kabul, la capital afgana, que dejó un saldo trágico de aproximadamente 400 fallecidos.
Demandas de seguridad y verificación
Tahir Andrabi, quien ejerce como portavoz del Ministerio de Exteriores paquistaní, manifestó que es imperativo que las autoridades en Kabul logren
«demostrar acciones visibles y verificables»
para avanzar en una desescalada real del conflicto. Estas declaraciones, recogidas por el medio Dawn, se producen en el marco de contactos de alto nivel entre los dos Estados.
Desde la perspectiva de Pakistán, este proceso de diálogo es coherente con su política de respaldar mecanismos creíbles que lleven a una estabilidad de largo plazo. El gobierno paquistaní sostiene que es necesario enfrentar lo que califican como terrorismo transfronterizo que se origina desde territorio afgano.
«Nuestra participación es una reiteración de nuestras preocupaciones fundamentales»
, puntualizó Andrabi, subrayando que la responsabilidad de que el proceso sea exitoso recae principalmente en Afganistán. Según el funcionario, el país vecino
«debe demostrar acciones visibles y verificables contra los grupos terroristas que utilizan suelo afgano contra Pakistán»
.
La postura del Emirato Islámico
Por otro lado, la administración afgana, liderada por los talibán desde su llegada al poder en 2021, confirmó a través de su Ministerio de Exteriores que el diálogo responde a una iniciativa china fundamentada en el contacto constructivo y el respeto mutuo.
Representantes del Emirato Islámico de Afganistán señalaron que su participación se rige por un esquema de principios y equilibrio. El objetivo de Kabul es alcanzar acuerdos sobre seguridad, fomento de vínculos comerciales y el mantenimiento de una convivencia de buena vecindad a través de debates responsables y exhaustivos.
Las autoridades afganas recalcaron que la vía diplomática, apoyada en el respeto mutuo y la no injerencia, es la única forma de hallar
«soluciones prácticas y sostenibles»
ante las fricciones que mantienen con el país vecino, evitando así nuevos choques armados.
Finalmente, cabe recordar que la zona limítrofe entre estas dos naciones ha sido foco de inestabilidad histórica, principalmente por las actividades del Tehrik e Taliban Pakistan (TTP). La tensión alcanzó niveles críticos a finales de febrero, cuando Islamabad efectuó bombardeos en suelo afgano contra supuestos refugios de dicha organización miliciana.
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