La estabilidad económica de Oriente Próximo se encuentra en una situación crítica tras la escalada de tensiones militares que involucran a Israel, Estados Unidos e Irán. Al alcanzar su quinta semana de hostilidades, los análisis proyectan que el impacto financiero para las naciones de la zona podría oscilar entre el 3,7% y el 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) colectivo, lo que representaría un retroceso mayor a un año entero de crecimiento económico.
De acuerdo con la evaluación más reciente presentada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), esta situación implica una pérdida de capital calificada como «asombrosa». Las cifras se sitúan entre los 120.000 y 194.000 millones de dólares (equivalentes a un rango de entre 104.490 y 168.927 millones de euros), un monto que supera con creces el crecimiento regional proyectado para el año 2025.
Graves repercusiones en el empleo y la pobreza
El informe técnico no solo advierte sobre indicadores macroeconómicos, sino también sobre una crisis social profunda. Se estima que la tasa de desempleo podría incrementarse hasta en 4 puntos porcentuales. Esto se traduce en la desaparición de aproximadamente 3,6 millones de puestos de trabajo, una cifra superior a la totalidad de empleos que la región esperaba generar durante el próximo año.
Como consecuencia directa de esta contracción laboral y económica, los expertos de las Naciones Unidas alertan que los retrocesos financieros «empujarán a la pobreza a hasta 4 millones de personas». El estudio hace hincapié en que estos efectos devastadores no se distribuirán de manera equitativa, sino que dependerán de las estructuras económicas de cada subregión afectada.
Análisis por subregiones: Golfo y Levante
Las proyecciones sugieren que las repercusiones más severas se concentrarán en dos áreas específicas: el Levante (zona de la costa oriental mediterránea) y los países integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo. La alta vulnerabilidad ante las alteraciones del comercio internacional y la volatilidad extrema en el mercado de hidrocarburos generará caídas drásticas en la inversión, la producción y el flujo comercial.
En el caso particular de las naciones del golfo Pérsico, las pérdidas estimadas se sitúan entre el 5,2% y el 8,5% de su PIB agregado. En términos monetarios, esto significa un impacto negativo de entre 103.000 y 168.000 millones de dólares. Por otro lado, la subregión del Levante enfrentaría una reducción de entre el 5,2% y el 8,7% de su producto, lo que representa pérdidas de entre 17.300 y 28.900 millones de dólares.
Llamado urgente a la diversificación económica
Ante este escenario, Abdallah AlDardari, subsecretario general adjunto de la ONU y director de la Oficina Regional para los Estados Árabes del PNUD, señaló la gravedad del momento actual:
«Esta crisis hace sonar las alarmas para que los países de la región reevalúen fundamentalmente sus decisiones estratégicas en materia de políticas fiscales, sectoriales y sociales, lo que representa un punto de inflexión importante en la trayectoria de desarrollo de la región».
Finalmente, el funcionario recalcó que las conclusiones del estudio evidencian la necesidad de fomentar una colaboración regional más sólida. El objetivo principal debe ser la diversificación de las economías para reducir la dependencia histórica del crecimiento basado en hidrocarburos. Según AlDardari, es imperativo «ampliar las bases de producción, asegurar los sistemas comerciales y logísticos, y ampliar las alianzas económicas» para mitigar la vulnerabilidad ante futuros conflictos o crisis internacionales.
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