Vastas regiones de Teherán quedaron sumidas en la oscuridad total este domingo a causa de una nueva ofensiva de bombardeos dirigidos contra la infraestructura eléctrica de la capital iraní. La jornada violenta también provocó daños severos en dos plantas generadoras situadas en Isfahán, las cuales poseen una capacidad de producción conjunta que supera los 1.100 megavatios.
El Ministerio de Energía ratificó la interrupción del servicio en la capital y en la provincia de Alborz mediante un comunicado en la televisión estatal IRIB. Asimismo, se informó que diversas cuadrillas técnicas se encuentran trabajando para intentar restablecer el suministro, aunque las autoridades advirtieron que la continuidad de los ataques dificulta significativamente las tareas de reparación.
De acuerdo con el portal Nournews, vinculado al Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, los cortes de energía afectaron tanto a sectores residenciales como a servicios de carácter esencial durante horas nocturnas. Aunque no se ha detallado el número exacto de ciudadanos damnificados, cabe resaltar que Teherán y su zona metropolitana albergan a más de 15 millones de personas.
Impacto industrial y víctimas en Isfahán
En la ciudad de Isfahán, un nodo industrial clave ubicado a 340 kilómetros de la capital, las explosiones alcanzaron dos centrales eléctricas con potencias de 914 y 250 megavatios respectivamente. El gobernador de dicha provincia, Mehdi Jamali Nejad, validó los reportes de daños y mencionó que secciones de la empresa siderúrgica Mobarak también sufrieron el impacto de los proyectiles. El funcionario reportó que al menos 25 operarios perdieron la vida en ataques recientes en la región, aunque no se especificó la ubicación exacta de estos fallecimientos.
La escalada de este domingo tuvo lugar apenas unas horas después de que el mandatario de Irán, Masud Pezeshkian, cuestionara la postura de Washington. En una comunicación telefónica mantenida el sábado con Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán, Pezeshkian denunció que Estados Unidos mantiene sus ataques contra la red de energía a pesar de la moratoria previamente comunicada por Donald Trump.
Según reportó la cadena IRIB, el jefe de Estado iraní manifestó lo siguiente:
“Este discurso y comportamiento contradictorios evidentemente han llevado a Irán a una mayor desconfianza ante el agresor estadounidense”
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Ultimátums y falta de negociación
Por su parte, Donald Trump ha realizado sucesivas prórrogas a sus ultimátums sin llegar a frenar las acciones militares. Inicialmente, otorgó 48 horas a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz bajo la amenaza de aniquilar sus plantas de energía. Posteriormente, amplió dicho plazo por cinco días y el pasado jueves otorgó una nueva prórroga de diez días adicionales, fijando el límite el 6 de abril, alegando supuestos avances en el diálogo.
No obstante, el gobierno de Irán ha desmentido tajantemente la existencia de tales negociaciones. El titular de la cartera de Exteriores, Abbas Araghchi, describió el proceder de la administración estadounidense como una “señal de contradicción”, señalando que Washington pretende dialogar mientras simultáneamente sostiene los bombardeos y refuerza su presencia militar en la zona.
En términos humanos y materiales, el balance del conflicto es crítico. Cifras oficiales de Irán registran cerca de 1.500 fallecidos y más de 15.000 heridos. Abbas Aliabadi, ministro de Energía, reportó el impacto en decenas de infraestructuras hídricas, mientras que la Media Luna Roja ha documentado daños en más de 81.000 puntos de carácter civil.

Vulnerabilidad del sistema y efectos globales
La situación energética se ve agravada tras el bombardeo ocurrido la semana pasada en el campo de gas South Pars, instalación que provee cerca del 70% del gas natural de la nación. Debido a que aproximadamente el 80% de la generación eléctrica de Irán depende de este insumo, los daños acumulados han dejado al sistema en una posición de extrema vulnerabilidad.
A nivel económico, el bloqueo operativo del estrecho de Ormuz —ruta por la que circulaba el 20% del comercio de hidrocarburos a nivel mundial— provocó que el barril de crudo Brent superara los 110 dólares. En este contexto, Pakistán ha asumido un rol mediador y confirmó que será sede de encuentros directos entre las partes en los próximos días. Finalmente, el OIEA ratificó este domingo que la planta nuclear de Khondab quedó inactiva tras el ataque del 27 de marzo, aunque aclaró que las inspecciones no detectaron fugas de material radiactivo.
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