La inestabilidad en territorio iraquí se ha intensificado tras una cadena de agresiones que afectaron diversos puntos estratégicos en el norte del país. En un hecho de alta relevancia, proyectiles impactaron contra la residencia de Nichirvan Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, en la zona de Duhok. Simultáneamente, se reportaron más de seis incidentes con drones en la región kurda durante el mismo lapso. Por su parte, las Fuerzas de Movilización Popular confirmaron el deceso de al menos tres de sus integrantes y heridas críticas en otros cuatro efectivos luego de un bombardeo en una base militar de Kirkuk.
Ataques contra las milicias chiíes
Sobre el incidente en Kirkuk, el grupo paramilitar chií detalló mediante un comunicado oficial que su infraestructura fue blanco de una ofensiva aérea. Según la organización,
“el cuartel del Mando de Operaciones del Norte y Este del Tigris ha sido objeto de un traicionero ataque sionista-estadounidense esta tarde del sábado con tres ataques aéreos”
. El balance de víctimas proporcionado por la milicia señala tres fallecidos y cuatro heridos graves, aunque advirtieron que las cifras son provisionales y podrían actualizarse debido al entorno de hostilidad recurrente.
Víctimas en las fuerzas policiales de Mosul
La jornada de violencia también alcanzó el oeste de Mosul, donde el Ministerio del Interior informó sobre un ataque dirigido a posiciones de la policía. Esta incursión resultó en la muerte de dos oficiales y dejó a cinco heridos. Los fallecidos fueron identificados como el coronel Omar Mahmud Jalaf Ismail y el agente Rafea Abdulá Ahmed Alí. Se reportó que un segundo impacto ocurrió mientras los equipos de emergencia realizaban tareas de evacuación, lo que agravó la situación de las víctimas en el lugar.
Otros puntos del país también registraron actividad de artefactos no tripulados. Se detectó el impacto de un dron en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Bagdad. De igual manera, otro dispositivo cayó en Sayyid Ahmed al Rifai, en la provincia de Mesena, una zona fronteriza con Irán al sur de Irak. Hasta el momento, no se dispone de registros oficiales que confirmen daños materiales o víctimas humanas derivados de estos dos sucesos específicos.
Desde el pasado 28 de agosto, periodo que coincide con la intensificación de las operaciones de Israel y Estados Unidos sobre Irán, se han contabilizado más de 460 ataques en el Kurdistán iraquí. Las milicias proiraníes en la zona perciben al gobierno regional kurdo como un aliado de Washington, un factor que ha disparado la tensión y la frecuencia de los bombardeos y ataques con drones, convirtiendo a la región en un blanco constante.
La proliferación de este tipo de ofensivas refleja la expansión del conflicto y el nivel de exposición de figuras políticas clave en Irak. El ataque contra la vivienda de Nichirvan Barzani en Duhok evidencia este riesgo, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas en dicho evento. No obstante, el hecho resalta la intensidad y el alcance geográfico de la actual crisis de seguridad.
Los reportes de la jornada subrayan la existencia de múltiples frentes de combate activos y la extrema volatilidad en el norte de Irak. Los ataques recurrentes golpean tanto a destacamentos militares como a infraestructuras de la policía y sectores residenciales civiles. Estos incidentes han involucrado el uso coordinado de drones, ataques aéreos y bombardeos, evidenciando una estrategia de hostigamiento sistemático.
El Ministerio del Interior resaltó las complicaciones que enfrentan sus unidades para responder a las emergencias en escenarios de ataques múltiples. El caso de Mosul, donde se registró un segundo bombardeo durante las labores de socorro, es un ejemplo de los obstáculos para la evacuación de heridos. Las Fuerzas de Movilización Popular han responsabilizado directamente a Estados Unidos e Israel por estas agresiones contra sus cuarteles.
Finalmente, la información disponible revela la persistencia de una campaña bélica iniciada meses atrás, consolidando un estado de inseguridad que afecta profundamente al Kurdistán iraquí y al norte del país. En este entorno, tanto los efectivos de seguridad como las milicias y los civiles se ven atrapados en una espiral de violencia que no muestra señales de detenerse.
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