Israel elimina a Alireza Tangsiri, jefe de la Armada iraní

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ratificó este jueves que las fuerzas militares de su país lograron eliminar a Alireza Tangsiri, quien se desempeñaba como el máximo comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán. Al referirse al alto mando militar, Netanyahu fue enfático al declarar que el líder iraní “tenía las manos manchadas de sangre”, subrayando además que Tangsiri era el artífice intelectual y operativo detrás del bloqueo en el estrecho de Ormuz.

Por su parte, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, validó la información durante un encuentro oficial con las cúpulas militares. Katz identificó a Tangsiri como el responsable directo de impedir el libre tránsito marítimo en una de las rutas comerciales más importantes del mundo. En el marco de esta reunión, el titular de defensa lanzó una fuerte advertencia dirigida a la organización paramilitar iraní:

“Las Fuerzas de Defensa de Israel los perseguirán y los eliminarán uno por uno”

Según los reportes oficiales proporcionados por las autoridades israelíes, la operación que terminó con la vida de Tangsiri tuvo lugar en la ciudad portuaria de Bandar Abbas. El ataque se ejecutó en el preciso instante en que el comandante mantenía una reunión de alto nivel con otros líderes de la Armada de la Guardia Revolucionaria. Esta acción se enmarca en una ofensiva mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que anunciaron haber completado incursiones masivas contra infraestructura estratégica en territorio iraní el mismo jueves.

Conflicto regional y crisis en el estrecho de Ormuz

La situación de seguridad en la zona se ha deteriorado rápidamente. Este jueves, Irán respondió con el lanzamiento de múltiples oleadas de proyectiles misilísticos hacia territorio israelí. El ataque activó los sistemas de defensa y las alarmas en Tel Aviv y otras localidades periféricas, dejando un saldo de al menos cinco personas heridas. Israel ha manifestado que mantendrá sus operaciones en suelo iraní hasta que se cumplan todos los objetivos militares establecidos.

Desde que las hostilidades se intensificaron el pasado 28 de febrero, el estrecho de Ormuz ha quedado en el centro de una crisis energética global. Tras las acciones iniciales de Israel y Estados Unidos, el régimen de Teherán utilizó su control geográfico para restringir el paso de naves. La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) estableció un bloqueo selectivo en la entrada del Golfo Pérsico, prohibiendo la navegación de buques vinculados a Israel, Estados Unidos y sus aliados, permitiendo únicamente el paso a naciones como China e India.

Impacto económico y amenazas internacionales

Las consecuencias del cierre parcial de esta vía, por donde transita el 20% del crudo a nivel mundial, han sido devastadoras para la economía internacional:

  • El petróleo Brent alcanzó un pico de 119.5 dólares por barril el pasado 9 de marzo.
  • Las primas de seguros para los barcos que se arriesgan a cruzar la zona subieron hasta 250.000 dólares por cada trayecto.
  • Se estima que Irán ha sembrado un arsenal de casi 6.000 minas navales, convirtiendo el área en una zona de alto peligro.
  • Al menos 12 buques comerciales han reportado daños por drones o proyectiles desde que inició el conflicto.

La tensión diplomática también ha escalado a niveles críticos. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum exigiendo la apertura inmediata del estrecho, amenazando con ataques directos a la infraestructura eléctrica de Irán. Ante esto, Teherán ha respondido con la advertencia de extender el bloqueo al estrecho de Bab al-Mandeb, en el mar Rojo, y atacar objetivos civiles en países aliados de Israel si se produce una intervención terrestre estadounidense.

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