Las instrucciones de defensa pasiva permitieron que una estación de gas en Isfahán evitara una explosión de gran extensión, después de que fuera retirada de órbita siguiendo los protocolos de seguridad antes de un ataque registrado este lunes. El incidente se suma a una serie de agresiones recientes dirigidas contra infraestructuras energéticas clave en Irán, en el contexto de las crecientes tensiones con Estados Unidos e Israel desde finales de febrero. Según la agencia iraní de noticias Fars, dos instalaciones resultaron dañadas: un edificio administrativo y una estación de gas en la calle Kaveh de Isfahán, en el centro del país, y el gasoducto de la central eléctrica de Jorramshar, ubicada en el suroeste iraní. No se reportaron víctimas ni interrupción en los servicios, mientras se mantiene la investigación sobre los hechos y su posible relación con la escalada regional, según reportó la agencia mencionada.
El medio Fars detalló que, en el caso de Isfahán, además de los daños al edificio administrativo y la estación de gas, también se observaron afectaciones en otras áreas internas del complejo gasífero, así como en residencias cercanas. Las autoridades explicaron que las medidas adoptadas previamente en materia de defensa pasiva evitaron que el incidente desencadenara consecuencias mayores. Estas medidas de prevención incluyen la desconexión de instalaciones clave de la red operativa bajo situaciones de amenaza, estrategia que se aplicó ante el incremento de hostilidades en las últimas semanas.
En Jorramshar, según consignó el gobernador de la circunscripción a medios estatales iraníes, el impacto se produjo sobre el exterior del gasoducto asociado a la central eléctrica. La explosión no dejó heridos ni alteró la provisión de electricidad, que continuó funcionado de manera regular, de acuerdo con la información de Fars. Estos hechos se produjeron en un contexto de tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv, luego de múltiples ataques y contraataques focalizados en infraestructuras estratégicas de la región.
El medio Fars recordó que, el 18 de marzo, autoridades iraníes denunciaron bombardeos ejecutados por fuerzas estadounidenses e israelíes contra el yacimiento de gas South Pars, uno de los mayores depósitos de gas natural del mundo y punto clave para la industria energética de Irán. Ante esta ofensiva, el gobierno de Teherán lanzó ataques dirigidos hacia instalaciones energéticas en Qatar, ampliando el conflicto más allá de sus fronteras directas según detalló la misma agencia.
Tras estos eventos, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino públicamente en la crisis. De acuerdo con Fars, Trump aseguró que Israel no volvería a atacar el campo de South Pars, pero también amenazó a Irán con la destrucción de dicho yacimiento si el gobierno persa retomaba acciones ofensivas contra algún país considerado inocente. Esta declaración profundizó la incertidumbre sobre la seguridad de los principales complejos energéticos iraníes y sobre la estabilidad de los flujos energéticos en la región.
Este lunes, Trump amplió sus declaraciones al confirmar la orden de “posponer todo ataque militar” contra centrales eléctricas iraníes por un intervalo de cinco días, una decisión que siguió a un ultimátum lanzado el sábado hacia la administración iraní. El presidente estadounidense condicionó la suspensión de represalias militares a la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio y transporte mundial de crudo, bajo advertencia de ataques sobre instalaciones energéticas si Irán mantenía el cierre, reportó Fars.
La tensión en torno al estrecho de Ormuz, paso fundamental para la exportación de petróleo y gas del Golfo Pérsico, ha aumentado desde la escalada de ataques iniciada el 28 de febrero. El bloqueo del paso afecta a numerosos países importadores y ha suscitado preocupación internacional sobre posibles interrupciones en los mercados globales de energía.
Las investigaciones de las autoridades iraníes continúan centrándose en la identificación de los responsables directos de los recientes ataques y en el análisis de los mecanismos empleados. Fars señaló que tanto los sistemas de defensa como los protocolos de protección civil permanecen activos en puntos considerados vulnerables, a fin de reducir riesgos ante futuras agresiones. La cobertura mediática local ha puesto énfasis en la ausencia de víctimas mortales, así como en la resistencia de las infraestructuras principales a daños que pudieran alterar servicios esenciales para la población y la industria.
Las autoridades mantienen la alerta en regiones donde operan instalaciones estratégicas, tanto energéticas como industriales. La preocupación por la seguridad de estos complejos se ha reflejado en la aplicación estricta de medidas de defensa pasiva y en la revisión constante de los procedimientos de emergencia, según refirió Fars. El gobierno iraní reiteró su posición de rechazar las agresiones extranjeras y aseguró su disposición a responder a nuevos ataques en caso de que se repitan, siempre en el marco de la defensa nacional y la protección de sus recursos energéticos.
Fuente: Fuente