Los constantes ataques en Medio Oriente evidencian una intensificación del conflicto en la región, cuyas repercusiones se sienten en todo el planeta. La atención internacional se concentra en el suministro de petróleo, el motor fundamental de la economía global. Los eventos de las últimas quincenas confirman que las fuentes de energía renovable aún no logran sustituir al crudo, funcionando únicamente como elementos complementarios en el mercado energético actual.
Al finalizar la semana, el valor del barril de crudo mostró una tendencia alcista, ubicándose cerca de los USD 100. La evolución del precio en las jornadas venideras estará vinculada directamente a la persistencia de las hostilidades. A mayor duración del conflicto, más alto será el costo del recurso. Donald Trump ha seguido de cerca este escenario, sosteniendo de manera reiterada que la conclusión de los enfrentamientos está cada vez más próxima.
Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, el costo del barril se sostendrá en torno a los USD 95 durante un periodo mínimo de dos meses. Las estimaciones sugieren que solo hacia el tercer trimestre el precio podría descender de los USD 70, bajo la condición de que los enfrentamientos cesen pronto y se normalice el tránsito en el estrecho de Ormuz.
La Agencia Internacional de Energía estimó que el precio del barril se mantendrá en niveles de USD 95 al menos por los próximos dos meses
En este contexto, Donald Trump ha realizado un llamado a diversas naciones para cooperar con Estados Unidos en la protección de las embarcaciones que cruzan dicho estrecho. Esta solicitud subraya la vulnerabilidad de esta ruta comercial estratégica, que actualmente se encuentra bajo la amenaza de ataques por parte del régimen iraní.
Incremento de la presión inflacionaria
El encarecimiento del crudo genera una presión inflacionaria inmediata a escala mundial. En Estados Unidos, se están revisando las expectativas sobre la reducción de tasas por parte de la Reserva Federal, entidad que podría postergar el inicio de un ciclo de bajas. Se prevé que la inflación interanual escale del 2,4% a niveles cercanos al 3% en el corto plazo.
Por su parte, en Brasil, el Banco Central optaría por pausar los recortes previstos en los tipos de interés. Aunque antes del conflicto el mercado proyectaba reducciones de 250 puntos básicos para el año 2026, el panorama actual apunta a una suspensión de dichos planes ante el riesgo inflacionario.

En el caso de Argentina, las consecuencias se reflejaron en las estaciones de servicio con subidas aproximadas al 10%. Este ajuste añade presión al índice inflacionario de marzo, que llega tras un registro del 2,9% en febrero. Mantener la cifra mensual por debajo del 3% representa un reto considerable, a pesar de que el precio de la carne muestra una desaceleración y el dólar, cotizando bajo los $ 1.400, actúa como el freno principal ante la escalada de precios.
El Tesoro decidió renovar el equivalente al 108% de los vencimientos la semana pasada. En la práctica implica la absorción de unos $ 800.000 millones
La estrategia monetaria también ha mostrado movimientos significativos. El Tesoro efectuó una renovación del 108% de los compromisos vencidos la semana anterior. Esta maniobra se traduce en la absorción de $ 800.000 millones, lo que eventualmente podría presionar a la baja el tipo de cambio.
Fase de remonetización en espera
Debido a estas medidas, el proceso para recuperar la liquidez en la economía, eje de la fase 4 del programa monetario, se encuentra estancado. El Banco Central ha acumulado compras por USD 3.200 millones en lo que va del año, lo que representa un avance positivo para el saneamiento de sus reservas.
No obstante, el incremento de los agregados monetarios —esencial para reactivar el consumo y la economía— todavía no se ha materializado. Los pesos generados por el Central para la adquisición de divisas han sido neutralizados tanto por el Tesoro como por otros mecanismos de esterilización de la entidad monetaria.
La persistencia en la absorción de pesos reafirma que el Gobierno mantiene la lucha contra la inflación como su máxima prioridad. Javier Milei mencionó que el índice de precios podría iniciar con cero en agosto, una meta que ya había planteado para 2025. Posteriormente, Luis Caputo ajustó esta previsión, indicando que tal escenario podría darse entre septiembre u octubre.
Perspectivas de la cosecha y el sector externo
El trimestre entrante plantea desafíos mayores. Con el inicio de la liquidación de la cosecha gruesa, se espera que el Banco Central realice compras diarias de entre USD 100 y USD 200 millones. Existe la posibilidad de que el Ejecutivo absorba solo una parte de la emisión generada para dar inicio efectivo al plan de remonetización.

La falta de circulante es evidente en la actividad comercial. Las ventas en comercios minoristas permanecen en niveles mínimos y casi todos los sectores reportan una baja en la demanda. Incluso el mercado de automóviles y motocicletas, que tuvo dinamismo en 2025, registró caídas en el primer bimestre del año. La esperanza reside en que el ingreso de divisas del sector agropecuario reactive el consumo interno.
Actualmente, la situación en la industria y el comercio es crítica. En la ciudad de Buenos Aires, la cantidad de locales sin actividad subió un 38% durante los primeros dos meses en comparación con el año previo. Esta tendencia afecta no solo a los circuitos turísticos, sino también a zonas residenciales como la avenida Rivadavia.
La escasez de pesos se siente en la calle. Las ventas minoristas siguen por el piso y casi no hay sector que no sufra una caída de la demanda
A pesar de este escenario, el alza de los precios internacionales del crudo ofrece una ventaja para el país. El economista Fernando Marull estima que este incremento podría elevar las exportaciones de petróleo en USD 4.500 millones durante 2026. Si se suma el repunte de los commodities agrícolas, se añadirían otros mil millones de dólares.
Bajo estas condiciones, las exportaciones totales de la nación podrían superar los USD 100.000 millones por primera vez en la historia. La afirmación de Javier Milei hacia Santiago Bausili sobre la abundancia de divisas cobra relevancia ante este posible récord, que además consolidaría un superávit comercial robusto para el presente año.
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