En una escalada significativa de las hostilidades, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán ha confirmado el uso inicial en un escenario de combate de su misil balístico Sejil. Este proyectil, considerado el componente más sofisticado de su arsenal bélico, fue empleado este domingo durante una reciente serie de ataques dirigidos hacia Israel. La información marca una fase crítica en la confrontación que ha acumulado más de quince días de intensificación desde el arranque de la Operación Furia Épica el pasado 28 de febrero.
El Sejil se distingue por ser un proyectil de propulsión sólida y dos etapas, desarrollado con el objetivo de reemplazar a los antiguos Shahab, que dependen de combustible líquido y han sido el núcleo de la disuasión iraní por años. Una de las ventajas estratégicas de esta arma es que puede permanecer almacenada con su carga completa, permitiendo un despliegue y lanzamiento en cuestión de minutos. Esta característica técnica es vital para el régimen, ya que minimiza la posibilidad de que el misil sea destruido mediante ataques preventivos antes de ser disparado.
Capacidades técnicas y alcance estratégico
En cuanto a sus especificaciones físicas, el Sejil posee un peso de 23.600 kilogramos y una longitud que oscila entre los 18 y 20 metros. Su diseño le permite transportar ojivas explosivas con un peso de entre 500 y 1.000 kilos a una distancia aproximada de 2.000 kilómetros. Según datos analizados por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), este alcance es suficiente para impactar en cualquier punto geográfico de Israel desde territorio iraní. Expertos internacionales coinciden en que se trata de una tecnología de factura esencialmente iraní, cuyas primeras pruebas se remontan a noviembre de 2008.
El estreno operativo de este misil ocurrió durante la 54.ª oleada de bombardeos, en la que también participaron otros modelos de alto poder destructivo como el Khorramshahr (capaz de portar ojivas de dos toneladas), el Kheibar Shekan, el Qadr y el Emad. Los reportes del CGRI indicaron que las ofensivas se concentraron en centros de gestión aérea, complejos militares y zonas de agrupación de las fuerzas de defensa israelíes.
Previamente al despliegue del Sejil, las fuerzas iraníes ejecutaron una maniobra adicional que involucró el uso de diez misiles y aeronaves no tripuladas (drones) contra infraestructuras de mando de Estados Unidos y otros objetivos regionales. Estos ataques alcanzaron puntos en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), lo que evidencia que la magnitud de la crisis actual ha sobrepasado los límites del enfrentamiento directo entre Teherán y Tel Aviv.
Amenazas directas y represalias
De forma paralela a las acciones militares, la Guardia Revolucionaria emitió una advertencia de muerte explícita contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. A través de un comunicado oficial, la organización militar aseguró que mantendrá una persecución constante contra el mandatario. La declaración textual indicaba:
“Si este criminal asesino de niños sigue con vida, continuaremos persiguiéndolo y lo mataremos con fuerza”.
Pese a la contundencia de la amenaza, el texto difundido no proporcionó detalles sobre posibles planes operativos para llevarla a cabo.
Como respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, reafirmó la determinación de su gobierno para continuar con la ofensiva. Durante una visita oficial a Zarzir, una localidad al norte del país donde el impacto de un misil iraní provocó 58 heridos el pasado viernes, Sa’ar enfatizó que las operaciones militares persistirán hasta neutralizar las que definió como “amenazas existenciales” provenientes de Irán. Asimismo, las autoridades israelíes han reportado el inicio de nuevos bombardeos en zonas del oeste del territorio iraní.
Un salto cualitativo en la confrontación
La incorporación del Sejil al combate activo representa un avance cualitativo en el uso del poder de fuego iraní. Hasta la fecha, este sistema solo se había mostrado públicamente durante ejercicios militares, siendo su última aparición en enero de 2021 bajo el marco de las maniobras Gran Profeta 15. Su activación sugiere que el mando militar en Teherán ha decidido emplear su máximo potencial tecnológico frente a la actual coyuntura bélica.
Con este despliegue, el aparato defensivo de Irán busca proyectar un mensaje de fortaleza y continuidad operativa. Esto ocurre a pesar del fuerte golpe recibido en su estructura jerárquica el 28 de febrero, día en que se reportó la eliminación del líder supremo Ali Khamenei y del general Mohamad Pakpur, quien se desempeñaba como comandante en jefe del CGRI, tras los ataques iniciales de la Operación Furia Épica.
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