El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha formalizado la inclusión de cuatro sujetos en su programa de recompensas, cuyas identidades precisas no han sido divulgadas de forma pública hasta el momento. Este grupo está conformado por un alto mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), un consultor directo del líder supremo, el jefe del ala militar de la Oficina del líder supremo y el secretario del Consejo de Defensa. Esta maniobra de Washington busca obtener datos cruciales sobre individuos estratégicos dentro del régimen de Irán, particularmente aquellos con roles determinantes en la estructura de seguridad y el aparato defensivo.
Recompensa millonaria por el sucesor del régimen
De acuerdo con los informes gubernamentales, la administración estadounidense ha dispuesto una compensación económica de hasta 10 millones de dólares (cifra que ronda los 9 millones de euros) a cambio de información que permita ubicar a Mojtaba Jamenei. Jamenei, hijo del fallecido líder supremo, es señalado por las autoridades norteamericanas como el nuevo jefe del régimen. El anuncio, oficializado este viernes, se inserta en una estrategia para debilitar la cadena de mando iraní y su red de operaciones a nivel global, señalando a funcionarios por su supuesta participación en actos terroristas internacionales.
Además de la figura de Jamenei, otras nueve personalidades de gran relevancia en la administración de Teherán han sido integradas en este listado de objetivos prioritarios. Entre los nombres destacados se encuentran:
- Alí Lariyani: Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
- Esmail Jatib: Actual ministro de Inteligencia.
- Eskandar Momeni: Titular del Ministerio del Interior.
- Yahya Rahim Safavi: General y asesor militar del líder supremo.
- Alí Asghar Heyazi: Subjefe de Estado Mayor en la Oficina del líder supremo.
Acusaciones de terrorismo global
La Casa Blanca justifica este despliegue legal y financiero bajo la premisa de que estos funcionarios
«dirigen y controlan diversos componentes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI)»
. Para los Estados Unidos, esta organización es la encargada de orquestar y ejecutar atentados en diferentes naciones. Bajo la presidencia de Joe Biden, se han recrudecido las medidas contra los pilares de inteligencia y defensa iraníes, en un contexto de máxima tensión diplomática entre ambos países.
El desembolso de los fondos se efectuará únicamente a quienes suministren pistas que lleven a la localización o identificación de los involucrados. Según la visión de Washington, estos altos mandos garantizan la operatividad de redes tácticas que son vitales para la supervivencia del gobierno en Teherán. El caso de Mojtaba Jamenei es de especial interés geopolítico debido a su posición de heredero político tras la muerte de su padre.
Por otro lado, el Departamento de Estado sostiene que el CGRI es la herramienta principal para expandir el poder militar de Irán fuera de sus fronteras. Marco Rubio, responsable de la cartera involucrada en este anuncio, ha manifestado que los miembros de esta lista están implicados en el diseño, financiamiento y realización de actividades catalogadas como terroristas fuera del territorio iraní.
Debido a que cuatro de los perfiles señalados operan bajo anonimato público, las autoridades estadounidenses han solicitado el apoyo de la comunidad internacional para rastrear sus nexos. Argumentan que la naturaleza confidencial de sus cargos en la estructura del régimen hace extremadamente difícil el acceso a información veraz. Esta expansión del programa de recompensas ocurre en un periodo de vigilancia extrema sobre Irán, con el fin de frenar su influencia en la seguridad mundial y su participación en actividades ilícitas.
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