EE.UU. ataca la isla de Kharg: 90 objetivos militares destruidos

En una operación de gran escala ejecutada durante la noche del viernes, el Ejército de los Estados Unidos logró la neutralización de más de 90 objetivos militares pertenecientes al régimen iraní en la isla de Kharg (Jark), ubicada estratégicamente en el Golfo Pérsico. Esta incursión armada, que contó con el aval directo del presidente Donald Trump y fue coordinada por el Comando Central, se centró en desmantelar capacidades tácticas clave, aunque se tomó la determinación de no afectar la infraestructura petrolera, un activo fundamental para la economía de Irán y la estabilidad energética internacional.

La ofensiva aérea sobre Kharg surge como una medida de represalia ante los recientes episodios de hostilidad registrados en el Estrecho de Ormuz, además de las constantes advertencias de Teherán contra el tránsito marítimo global. Durante el bombardeo, las fuerzas norteamericanas impactaron con éxito búnkeres de misiles, depósitos de minas navales y diversos puntos de control estratégico. Pese a la intensidad del fuego, no se confirmaron bajas humanas ni afectaciones a la terminal de crudo, instalación que procesa aproximadamente el 90% de las exportaciones petroleras de la nación persa.

Respuesta estratégica y advertencias de Washington

Sobre el operativo, Donald Trump puntualizó que se decidió excluir deliberadamente la red de hidrocarburos del ataque

“por decencia”

. No obstante, el mandatario estadounidense fue enfático al advertir que cualquier intento de bloquear el libre tránsito por el Estrecho de Ormuz podría derivar en futuros ataques contra ese sector económico. Informes de inteligencia de Estados Unidos calificaron la misión como una de las más contundentes en la zona durante las últimas décadas, asegurando que las fuerzas de defensa iraníes en la isla quedaron severamente mermadas.

Desde la otra acera, el gobierno de Irán reconoció la envergadura del bombardeo, pero restó peso a sus efectos, alegando que sus sistemas de protección fueron reactivados en menos de 60 minutos. Según las autoridades locales, las compañías petroleras que operan en la isla no detuvieron sus labores. Ehsan Jahaniyan, quien se desempeña como gobernador adjunto de la provincia de Bushehr, manifestó que las actividades comerciales y la rutina de los habitantes en el enclave

“transcurren con normalidad”

.

Escalada de amenazas tras el bombardeo

La tensión aumentó tras el comunicado del Cuartel General Central de Khatam al Anbiya, difundido por la televisión estatal de Irán. La organización militar lanzó una advertencia severa indicando que cualquier planta petrolera en la región que cuente con capital o colaboración de firmas estadounidenses será

“de inmediato y convertida en cenizas”

si se repiten este tipo de incursiones. Este mensaje surge como una respuesta directa a las presiones de Washington y su vigilancia sobre el Estrecho de Ormuz.

Por otro lado, funcionarios iraníes contradijeron la versión del Pentágono sobre una destrucción total de sus defensas. Aseguraron que la torre de control, la base naval y otras infraestructuras de carácter militar lograron resistir los impactos de forma parcial, logrando el restablecimiento de los sistemas defensivos en un lapso de una hora.

En contraposición, Donald Trump reiteró su postura de fuerza al declarar que los efectivos iraníes

“no tienen capacidad alguna para defenderse”

. El líder republicano insistió en que el país persa

“nunca tendrá un arma nuclear ni la capacidad de amenazar a Estados Unidos, Oriente Próximo ni al mundo”

, haciendo un llamado a los militares de dicha nación para que entreguen sus armas tras lo que definió como

“el bombardeo más intenso de la región en décadas”

.

Trump dijo que EEUU

Actualmente, la isla de Kharg representa el núcleo logístico más importante para el flujo de crudo iraní, al poseer la tecnología necesaria para cargar superpetroleros y almacenar volúmenes masivos de combustible. Diversos analistas en materia internacional advierten que cualquier daño colateral en este puerto, o una paralización de sus funciones, desencadenaría una inestabilidad inmediata en los mercados de hidrocarburos. Históricamente, tanto Estados Unidos como Israel se habían abstenido de atacar este punto debido a las repercusiones en la seguridad energética regional.

Esta reciente ofensiva pone nuevamente sobre la mesa la fragilidad de este punto geoestratégico. Su relevancia no solo es logística, sino también histórica, consolidándose como el motor de la economía de Irán desde mediados del siglo pasado.

Finalmente, las condiciones geográficas de Kharg, que facilitan el acceso de embarcaciones de gran calado, sumadas a la inmensa cantidad de recursos que por allí transitan, ratifican su estatus como el centro neurálgico del comercio de energía iraní y el foco principal de las disputas de poder en el Golfo Pérsico.

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