En una escalada de las tensiones internacionales, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que las fuerzas militares de su país ejecutaron una operación de bombardeo contra la estratégica isla de Jark, situada en territorio iraní. No obstante, el mandatario precisó que, por una decisión de «decencia», se evitó atacar directamente la infraestructura de producción de petróleo del lugar.
A través de la plataforma Truth Social, el jefe de Estado norteamericano detalló el alcance de la ofensiva.
«Hace unos instantes, bajo mis órdenes, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha llevado a cabo uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Próximo y ha destruido por completo todos los objetivos militares de la joya de la corona de Irán, la isla de Jark»
, afirmó Trump, reiterando que optó por no destruir las instalaciones petroleras en esta ocasión.
Advertencias y control del Estrecho de Ormuz
Pese a la exclusión inicial del sector energético en los blancos del ataque, el presidente estadounidense lanzó una fuerte advertencia al régimen de Teherán. Aseguró que podría «reconsiderar» futuros bombardeos contra la industria del crudo si Irán u otras naciones obstaculizan el tránsito libre y seguro de embarcaciones por el estrecho de Ormuz. En su intervención, el mandatario sostuvo que las capacidades defensivas iraníes han quedado anuladas ante el poderío de Washington, señalando que «¡No hay nada que puedan hacer al respecto!».
En un tono desafiante, Trump subrayó que el país persa no logrará obtener armamento nuclear ni representar una amenaza real para la seguridad de Estados Unidos, el Oriente Próximo o la comunidad internacional. Hizo además un llamado a las Fuerzas Armadas de Irán para que depongan las armas. Posteriormente, el presidente difundió un video de las operaciones aéreas, afirmando que los intentos iraníes por dominar la región y atacar a Israel han fracasado estrepitosamente.
Respuesta de Irán y amenazas regionales
La reacción desde Teherán no se hizo esperar. Un vocero del Cuartel General Central de Khatam al Anbiya (KCHG), citado por la televisión estatal de ese país, amenazó con represalias masivas contra cualquier activo energético en la región que tenga vínculos con intereses estadounidenses.
- Destrucción total: Irán advirtió que cualquier infraestructura económica o energética de empresas regionales con acciones de EE. UU. será reducida a cenizas.
- Reporte de daños: Medios como la agencia Fars informaron de al menos 15 explosiones en la isla, lo que generó columnas de humo denso.
- Sistemas de defensa: Las autoridades iraníes afirmaron que sus sistemas defensivos fueron reactivados una hora después del ataque, contradiciendo la versión de destrucción total dada por la Casa Blanca.
Fuentes locales indicaron que, aunque no se afectó la infraestructura petrolera, los proyectiles impactaron en instalaciones del Ejército, la base naval de Goshen, la torre de control del aeropuerto y un hangar de helicópteros.
Contexto de la operación militar
Este ataque representa un cambio de postura repentino, ya que apenas horas antes, en una entrevista con Fox News, Trump había señalado que un bombardeo a este enclave no era una prioridad inmediata en su agenda. Por su parte, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor del Ejército de EE. UU., calificó la jornada de este viernes como la de mayor intensidad en el marco de una operación que ya suma cerca de 6.000 objetivos atacados en un periodo de dos semanas.
La isla de Jark es un punto neurálgico para la economía de Irán. Con una superficie de apenas 24 kilómetros cuadrados y ubicada a 25 kilómetros de la costa continental en el golfo Pérsico, este enclave es responsable de la exportación de aproximadamente el 90% del petróleo crudo que comercializa la nación islámica al exterior.
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