El mando militar de Israel ha confirmado este viernes la baja de diversos integrantes del grupo chií Hezbolá, destacando entre ellos la muerte de «un comandante». Estas bajas se produjeron en el contexto de los recientes enfrentamientos armados en la zona sur de Líbano, donde las fuerzas israelíes mantienen una activa campaña de incursiones terrestres y ataques aéreos.
Las autoridades informaron que tropas pertenecientes a la 146ª División de Reserva fueron enviadas durante la semana pasada al área occidental del sur libanés. Según el reporte oficial, el despliegue se realizó «en una misión defensiva para destruir infraestructura terrorista y eliminar a terroristas de Hezbolá».
Durante el desarrollo de estas acciones, las fuerzas israelíes «eliminaron a varios terroristas de la organización, incluido el comandante del sistema de misiles anticarro en la zona». En total, el ejército destacó que las maniobras han alcanzado «cerca de 400 objetivos» estratégicos, aunque no se han ofrecido pormenores adicionales sobre cada impacto.
Golpe a la estructura financiera de Hezbolá
Además de la ofensiva en el campo de batalla, el ejército señaló que sus bombardeos del jueves tuvieron como blanco diversos edificios de la asociación Al Qard al Hasán. La intención de estos ataques es, según el comunicado, «profundizar los daños contra la organización, que usa el dinero de los ciudadanos para dar servicios financieros a Hezbolá y promover actividades terroristas».
Como consecuencia de estas acciones, las operaciones de dicha asociación han quedado completamente paralizadas, sumándose a ataques previos contra su estructura económica. Simultáneamente, la aviación israelí reportó haber bombardeado «depósitos de armas» de Hezbolá ubicados en el valle de la Becá y en las inmediaciones del río Litani.
Controversia internacional y crisis humanitaria
Fundada en 1983, Al Qard al Hasán es una entidad sin fines de lucro que otorga préstamos siguiendo preceptos financieros islámicos mediante microcréditos. No obstante, para Israel, esta institución funciona como un brazo de Hezbolá, lo que ha motivado múltiples ataques contra sus sedes. Ante este escenario, Amnistía Internacional instó el jueves a investigar estos hechos como posibles crímenes de guerra. La ONG sostiene que estos sitios «no constituyen objetivos militares legítimos según el Derecho Internacional Humanitario» debido a sus «vagos vínculos» con la milicia.
El balance de víctimas en territorio libanés ha ascendido a casi 700 muertos como resultado de la oleada de ataques. Esta escalada responde al disparo de proyectiles por parte de Hezbolá, en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrido el pasado 28 de febrero en una ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel.
Finalmente, cabe destacar que Israel ha persistido en sus operaciones contra Líbano a pesar del alto el fuego pactado en noviembre de 2024. El gobierno israelí justifica estas incursiones como medidas preventivas contra Hezbolá, una postura que es duramente cuestionada tanto por las autoridades libanesas como por la Organización de las Naciones Unidas.
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