La jornada financiera en Wall Street del pasado miércoles concluyó con saldos negativos, mientras los inversionistas centran su atención en la intensificación de los conflictos bélicos y los posibles choques económicos derivados del enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán. A pesar de que se reportaron cifras de inflación moderadas, el mercado operó bajo un clima de nerviosismo ante el riesgo latente en el suministro global de petróleo.
Incertidumbre en el Estrecho de Ormuz
La tensión se disparó tras los reportes de ataques ejecutados por Irán contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde circula el 20% del crudo mundial. Desde Teherán se emitió una severa advertencia sobre
un posible aumento del precio del crudo hasta los 200 dólares por barril, más del doble de su nivel actual.
Esta situación provocó que el tráfico marítimo en la zona se viera interrumpido casi en su totalidad.
En el ámbito de los indicadores bursátiles, el S&P 500 registró un retroceso de 5,93 puntos (0,09%), situándose en las 6.775,55 unidades. Por su parte, el Dow Jones Industrial Average sufrió una caída de 291,12 puntos, equivalente a un 0,6%, para cerrar en 47.415,39. En contraste, el Nasdaq Composite logró un ligero avance de 17,16 puntos (0,08%), finalizando en 22.714,27 unidades, reflejando una volatilidad más controlada respecto a días previos.
Impacto en los precios del combustible
Ante la inestabilidad, la OPEP informó que Arabia Saudita ha incrementado sus niveles de producción, mientras que la Agencia Internacional de Energía anunció que liberará 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para intentar contener la presión en los mercados. No obstante, los precios reaccionaron al alza:
- El barril de Brent subió un 4,8%, alcanzando los 91,98 dólares.
- El crudo de referencia en EE. UU. (WTI) aumentó un 4,6%, situándose en 87,25 dólares.
Este incremento en los hidrocarburos genera temores sobre una nueva ola inflacionaria global, justo cuando los centros de almacenamiento en la región se encuentran al límite de su capacidad debido a las dificultades logísticas para exportar el producto.
Reporte de inflación y proyecciones económicas
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó que el índice de precios al consumo en febrero se ubicó en el 2,4% interanual, una cifra que cumplió con las expectativas de estabilidad pero que aún no refleja el impacto de las recientes subidas en los combustibles. Expertos financieros advierten que la prolongación del conflicto en Medio Oriente podría derivar en un “brote inflacionario primaveral” y aumentar las probabilidades de una estanflación, un escenario de nulo crecimiento y alta inflación que complicaría las decisiones de la Reserva Federal.

En el sector corporativo, la firma tecnológica Oracle destacó con un repunte del 9,2% en sus acciones, impulsada por resultados financieros sólidos y una alta demanda proyectada en inteligencia artificial y servicios en la nube. Por el contrario, la empresa de alimentos Campbell’s experimentó una caída del 7,1% tras reportar ganancias inferiores a lo esperado y ajustar a la baja sus metas para el año fiscal debido al bajo desempeño en su área de snacks.
Panorama internacional y bonos
El efecto del nerviosismo se extendió a otros mercados: el índice DAX de Alemania perdió un 1,4%, mientras que en Asia, el Nikkei japonés logró subir un 1,4%. En cuanto al mercado de deuda, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años se elevó al 4,22%, lo que ejerció presión sobre el valor de otros activos financieros.
Finalmente, este escenario de volatilidad ha causado que los operadores posterguen sus previsiones sobre un recorte en las tasas de interés, una política que el expresidente Donald Trump ha solicitado de manera reiterada. La incertidumbre persiste sobre cómo la autoridad monetaria equilibrará el bajo crecimiento económico con la amenaza de una inflación persistente.
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