En un movimiento que profundiza la delicada situación diplomática entre ambas naciones, el Gobierno de España ha oficializado este miércoles la destitución de Ana María Sálomon Pérez como su embajadora en Tel Aviv. La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), marca un nuevo capítulo en el distanciamiento con Israel. Simultáneamente, se ha dado a conocer el cese de Diego Nuño García, quien se desempeñaba como representante diplomático en la República de Honduras.
Un vacío diplomático persistente
La salida de Sálomon se produce en un contexto donde la reciprocidad diplomática brilla por su ausencia. Desde hace casi dos años, Israel no mantiene un embajador permanente en territorio español. Esta situación se originó cuando Rodica Radian-Gordon abandonó su cargo tras ser llamada a consultas, una respuesta directa al reconocimiento del Estado de Palestina por parte del ejecutivo español. Hasta la fecha, el primer ministro Benjamín Netanyahu no ha designado un sucesor oficial, delegando la representación máxima en la encargada de negocios, Dana Erlich.
La trayectoria de Ana María Sálomon en esta etapa final estuvo marcada por la inestabilidad. Previamente, ya había sido llamada a consultas por el gobierno español tras los fuertes choques verbales con el ejecutivo israelí. Estas fricciones se intensificaron cuando la vicepresidenta Yolanda Díaz calificó la situación en la Franja de Gaza como un «genocidio», lo que generó una airada respuesta de las autoridades en Tel Aviv.
Formalización del cese y contexto político
Según detalla el documento oficial del BOE, la salida de la diplomática se ejecuta a propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. La decisión fue deliberada por el Consejo de Ministros en su sesión del 10 de marzo de 2026. La resolución cuenta con la firma del Rey Felipe VI, cumpliendo así con los protocolos estatales de rigor.
En el texto, el Gobierno de España ha manifestado su gratitud hacia Sálomon por las labores desempeñadas durante su tiempo en la legación israelí. No obstante, la incertidumbre prevalece sobre si el presidente Pedro Sánchez procederá con el nombramiento de un nuevo titular o si optará por mantener la representación en un nivel inferior, emulando la postura previa de Israel.
Creciente tensión entre Madrid y Jerusalén
Las relaciones entre ambos países se han erosionado progresivamente. Pedro Sánchez se ha consolidado como una de las figuras internacionales más críticas frente a las operaciones militares israelíes, tanto en la Franja de Gaza como en los recientes episodios relacionados con Irán. Esta postura ha dificultado enormemente cualquier intento de mediación bilateral.
Recientemente, el malestar alcanzó un nuevo nivel tras las declaraciones del presidente de Israel, Isaac Herzog. El mandatario criticó duramente la negativa de España a permitir el uso de las bases militares de Morón y Rota para misiones vinculadas a la defensa contra Irán. Herzog fue contundente al calificar la decisión española:
«un juego extraño e incomprensible»
Además, el líder israelí cuestionó la lealtad y el compromiso de España dentro de marcos internacionales como la OTAN y la Unión Europea, sugiriendo que el país no está brindando el apoyo esperado a Israel en el escenario internacional. Con la destitución de Ana María Sálomon, el futuro de la cooperación y los vínculos diplomáticos directos queda bajo una profunda sombra de duda.
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