ONU advierte que crisis en estrecho de Ormuz golpea economía global

La Organización de las Naciones Unidas ha emitido una señal de alarma respecto a la creciente inseguridad en el estrecho de Ormuz. En el marco del conflicto militar que involucra a Estados Unidos e Israel frente a Irán, el organismo advierte que la situación actual «trasciende a la región» y «genera preocupación por las perspectivas comerciales y de desarrollo mundiales». Esta inestabilidad ha provocado una caída drástica en el tráfico de embarcaciones y un aumento notable en los precios internacionales del crudo.

Impacto en las cadenas de suministro

La Organización de la ONU sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señaló en su informe publicado este martes que las hostilidades han fracturado el movimiento de mercancías. Según el documento:

«La actual escalada militar en la región ha interrumpido los flujos marítimos a través de este estrecho paso. Las repercusiones resultantes trascienden la región, afectando a los mercados energéticos, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales».

El organismo califica al estrecho de Ormuz como «uno de los cuellos de botella marítimos más críticos del mundo, por el que circula aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes». Antes de la ofensiva, entre el 1 y el 27 de febrero, la zona registraba una media de 129 viajes diarios, alcanzando un pico de 141 trayectos el día 27.

Un desplome histórico en el tráfico marítimo

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente el 28 de febrero, coincidiendo con el inicio de las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Ese día, el flujo cayó a 81 tránsitos, hundiéndose posteriormente a 20 y 10 viajes en las jornadas siguientes. Desde entonces, el tráfico marítimo no ha logrado superar los dos dígitos, lo que refleja una parálisis casi total en la vía.

Ante esta realidad, la UNCTAD ha manifestado que «estos acontecimientos generan preocupación por las perspectivas comerciales y de desarrollo mundiales». Actualmente, el petróleo Brent, referente para los mercados de Europa, se cotiza cerca de los 88 dólares (76 euros), aunque en días recientes alcanzó picos superiores a los 115 dólares (99 euros).

Riesgos para la seguridad alimentaria y el costo de vida

La agencia internacional ha enfatizado que «el aumento de los costes de la energía, los fertilizantes y el transporte podría incrementar los costes de los alimentos e intensificar las presiones sobre el coste de la vida, especialmente para los más vulnerables». Se ha comparado esta coyuntura con crisis previas como la pandemia de COVID-19 o el inicio del conflicto en Ucrania, eventos que probaron cómo las fallas en el sector energético y agrícola impactan de forma acelerada en los mercados globales interconectados.

La situación es particularmente grave para las naciones en desarrollo que ya enfrentan dificultades para el pago de su deuda externa. La UNCTAD advierte que esto «reduce el margen fiscal y limita su capacidad para absorber nuevas fluctuaciones de precios», afectando principalmente a los países que dependen estrictamente de la importación de insumos básicos, comida y energía.

Tensión geopolítica y seguridad de infraestructuras

En este contexto, se ha hecho un llamado urgente a la «desescalada y la protección del transporte marítimo, los puertos, los marineros y otras infraestructuras civiles, manteniendo al mismo tiempo corredores comerciales seguros». Esta petición surge casi en paralelo a un reporte del Centro de Operaciones de Comercio Marítimo de Reino Unido (UKMTO) sobre un incidente ocurrido a 25 millas náuticas de Ras al Jaima, en Emiratos Árabes Unidos, donde un buque portacontenedores habría recibido el impacto de un proyectil desconocido.

El estrecho de Ormuz se mantiene como el epicentro de la confrontación política. El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha lanzado advertencias sobre atacar a Irán «20 veces más fuerte» si se bloquea el paso del crudo. Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní condicionó el libre tránsito a la expulsión de diplomáticos de Israel y Estados Unidos de países árabes y europeos, mientras que Alí Lariyani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional iraní, sentenció que «es poco probable que se logre algún tipo de seguridad» en la zona bajo las condiciones actuales.

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