Arabia Saudí reduce bombeo de crudo por saturación y tensión en Ormuz

La infraestructura de almacenamiento de crudo en Arabia Saudí enfrenta un panorama crítico. Según análisis técnicos de la firma Kayrros, el espacio disponible para albergar reservas es considerablemente inferior a lo proyectado en previsiones anteriores, contando con una capacidad que apenas lograría cubrir cinco días de exportaciones previas al estallido de las hostilidades. Ante este escenario de saturación inminente y las complicaciones logísticas en el Estrecho de Ormuz, el reino saudí ha procedido a reducir sus niveles de extracción de petróleo.

Impacto del bloqueo en el mercado energético

El principal exportador de crudo a nivel global atraviesa severas dificultades operativas debido al cierre casi absoluto del flujo comercial por el estratégico paso de Ormuz. Esta situación se desencadenó durante la segunda semana de la escalada bélica en el Oriente Próximo, tras las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Como consecuencia directa de esta interrupción, el precio internacional del petróleo superó la barrera de los 100 dólares por barril este lunes, inyectando incertidumbre en los mercados sobre el suministro regional.

Actualmente, Arabia Saudí mantiene una producción de aproximadamente 10 millones de barriles diarios, de los cuales destina cerca de 7 millones para la exportación externa. La petrolera estatal Aramco ha intentado mitigar el impacto desviando cargamentos desde la ruta habitual de Ormuz hacia el mar Rojo. No obstante, se ha verificado que el oleoducto ampliado que conecta el Golfo con el puerto de Yanbu no posee la capacidad técnica suficiente para reemplazar íntegramente el volumen de crudo que solía transitar por la vía bloqueada.

Acción conjunta de los países exportadores

La decisión de disminuir el bombeo no ha sido exclusiva de Riad. Otros actores clave en la región, tales como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak, se han sumado al recorte de producción. Esta medida busca prevenir un llenado excesivo de sus depósitos que obligue al cese total de las operaciones en las instalaciones de extracción. Hasta el momento, la acumulación de excedentes se ha mantenido bajo control relativo gracias a la celeridad con la que Aramco ha reorientado sus despachos y ajustado sus cuotas.

“Considero absurdos los cálculos que pronosticaban varias semanas de margen para que Arabia Saudí empezara a reducir la extracción”

Antoine Halff, analista jefe y cofundador de Kayrros, subrayó que el país actuó con extrema rapidez para evitar un bloqueo operativo abrupto por falta de espacio físico en los tanques. Halff además señaló que el volumen de petróleo despachado podría recuperarse paulatinamente, siempre y cuando se garantice la disponibilidad de buques petroleros en Yanbu preparados para transportar el recurso hacia los mercados occidentales.

Limitaciones en la infraestructura de transporte

A pesar de los esfuerzos, existen cuellos de botella importantes. Se estima que el oleoducto Este-Oeste y las instalaciones de carga en Yanbu solo pueden canalizar cerca del 75% del volumen total que habitualmente se exporta por el Golfo. Esto deja un remanente significativo de producción saudí sin una vía de salida eficiente mientras persista el asedio sobre Ormuz.

Por otro lado, los reportes técnicos confirman que la industria petrolera saudí no ha registrado, hasta la fecha, daños estructurales directos o interrupciones graves derivadas del conflicto armado. Esta operatividad ha permitido al reino evitar crisis de almacenamiento aún más profundas, las cuales agravarían la inestabilidad en los precios globales. En conclusión, la maniobra estratégica de Arabia Saudí y sus vecinos evidencia la vulnerabilidad de las rutas de transporte y la importancia de la logística en el comercio mundial de energía.

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