Ante la escalada de incertidumbre que rodea a la economía global por las hostilidades en Oriente Próximo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha emitido una recomendación urgente a los gobiernos: anticiparse a escenarios extremos que anteriormente no se contemplaban. El organismo se encuentra analizando exhaustivamente cómo este conflicto afectará el panorama macroeconómico, cuyos resultados se detallarán en sus próximas proyecciones de abril.
Durante una intervención realizada este lunes en Tokio, la directora gerente de la institución financiera, Kristalina Georgieva, fue enfática al señalar los desafíos del actual contexto internacional. La alta funcionaria advirtió lo siguiente a los líderes mundiales:
«Mi consejo a los responsables políticos de todo el mundo en este nuevo entorno global: piensen en lo impensable y prepárense para ello»
.
Recomendaciones para la resiliencia económica
La economista búlgara hizo un llamado a las naciones para que concentren sus esfuerzos en las variables que sí están bajo su control directo. Para ello, Georgieva sugiere fortalecer los pilares económicos mediante las siguientes acciones:
- Invertir en instituciones sólidas y marcos de políticas que garanticen la estabilidad.
- Promover un crecimiento dinámico impulsado por el sector privado.
- Asegurar y reponer el margen de maniobra de las políticas fiscales y monetarias para cuando sea indispensable su uso.
- Mantener una actitud de agilidad frente a los cambios repentinos del mercado.
Actualmente, el FMI está en proceso de recopilación y procesamiento de datos sobre cómo la situación en Oriente Próximo está repercutiendo en sus países miembros. Este estudio minucioso formará parte del informe de ‘Perspectivas de la Economía Mundial’, que la entidad prevé publicar a mediados del mes de abril.
Finalmente, la titular del organismo recordó una regla estadística clave sobre el mercado energético: se estima que cada incremento del 10% en los precios del petróleo, si se prolonga durante la mayor parte del año, impactaría negativamente en la estabilidad global. Esto se traduciría en un alza de 40 puntos básicos en la inflación general del mundo y una reducción de entre el 0,1% y el 0,2% en el crecimiento del PIB mundial.
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