Desde hace dos semanas, la Asamblea Nacional varió su dinámica alternando el trabajo entre su sede en el Palacio Legislativo, en Quito; en provincias como Guayas, donde se han desarrollado varias sesiones del pleno y de comisiones, y la virtualidad.
El Legislativo se trasladó a Guayas, específicamente a la Universidad Ecotec de Samborondón, desde el pasado 19 de febrero, donde incluso se aprobó la última ley económica urgente que envió el presidente Daniel Noboa.
Asambleístas del oficialismo Acción Democrática Nacional (ADN), la Revolución Ciudadana (RC) y del sector de independientes exponen sus consideraciones sobre esta dinámica.
La primera actividad que se desarrolló en esta provincia fue la sesión de la Comisión de Seguridad, el 19 de febrero, en la Gobernación del Guayas, en Guayaquil.
Un día después, el pleno se concentró en Samborondón, donde se realizó el segundo debate de la ley urgente para la eficiencia en los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), que fue aprobada con los 77 votos justos requeridos.
El sábado 21, en cambio, la Comisión de Biodiversidad se reunió en la Universidad Estatal Península de Santa Elena, en la provincia que lleva el mismo nombre.
El lunes 23, el trabajo parlamentario se dividió entre la virtualidad, Guayaquil y Quito. La Comisión de Participación Ciudadana sesionó en el Instituto Técnico Bolivariano de Guayaquil; las mesas de Educación y Régimen Económico lo hicieron de manera virtual; y la Comisión de la Niñez sesionó de forma semipresencial en el segundo piso del Palacio Legislativo en la capital.
Para el miércoles 25, el pleno volvió a sesionar en Ecotec, al igual que el jueves 26. En esa jornada se aprobó, en segundo debate, la Ley para el fortalecimiento de los sectores minero y energético.
El 3 de marzo, la Asamblea volvió a Quito. Ese día, comisiones como la de Régimen Económico, Niñez, Justicia, Seguridad y Soberanía Alimentaria sesionaron en el Palacio Legislativo. Asimismo, en el salón plenario Nela Martínez se desarrolló el pleno 073, en el que no se alcanzaron los votos para destituir al legislador Juan Andrés González, del correísmo.
Un día después, las actividades continuaron en la sede de la legislatura en la capital.
En tanto, el pasado jueves, 5 de marzo, el pleno se acogió a la virtualidad y sesionó en esta modalidad para conocer dos pedidos de jueces para procesar penalmente a Mónica Palacios y Juan Andrés González, de la RC. Y para el 6, las sesiones de las comisiones de Justicia y Biodiversidad también fueron virtuales.
Pero el pleno seguirá reuniéndose en territorio. En la semana del 9 al 13 de marzo volverá a sesionar en el campus de la Universidad Ecotec, en Samborondón; mientras que en la semana del 16 al 20 de marzo las sesiones se realizarán en Cuenca, provincia de Azuay, en las instalaciones de la Universidad Católica de Cuenca. A la par, se planifica una tercera reunión plenaria en territorio en Machala, provincia de El Oro, aunque aún se afinan detalles.
Opiniones sobre la nueva dinámica parlamentaria
Para la legisladora de la bancada de Gobierno ADN Nathaly Farinango, las sesiones en territorio se deben a que el presidente de la Asamblea Nacional, Niels Olsen considera que el Legislativo debe acercarse a la gente, lo cual comparte, ya que, recuerda, “cada representante de la legislatura suele solicitar que se sesione en su provincia”.
“Si bien la sede de la Asamblea Nacional está en Quito, desde el inicio de la administración de Niels Olsen se ha buscado que sea una institución más abierta y cercana a la ciudadanía. Se han creado diversos mecanismos de participación ciudadana que han permitido abrir las puertas del Palacio Legislativo a personas que antes ni siquiera lo conocían. Pero no se trata solo de que la gente conozca el edificio; se trata de que la Asamblea también esté presente en los territorios y escuche directamente a la ciudadanía”, destaca la legisladora.
Farinango repasa que en los últimos meses, las actividades legislativas se han trasladado a distintas provincias del país, como Tungurahua, Imbabura, Guayas, Chimborazo.
Además, dice, varias comisiones permanentes han sesionado fuera de Quito, abordando temas que tienen incidencia directa en cada provincia y escuchando a sus habitantes.
Anteriormente, el Parlamento se había trasladado a territorio y había instalado únicamente sesiones solemnes para saludar a las provincias o ciudades por sus festividades.
Por su parte, Ana Herrera, legisladora de la RC, considera que salvo en temas extraordinarios, la legislatura debe sesionar en su sede en Quito.
“El trabajo en territorio es responsabilidad de los legisladores siempre y cuando haya una planificación en la Asamblea, que es lo que no hay ahora mismo”, sostiene.
La asambleísta por Cotopaxi resalta también que trasladar la Asamblea Nacional a otras ciudades es incurrir en gastos extra e innecesarios por parte de la Asamblea Nacional.
“No es solo decir ‘se sesiona en Guayaquil, se sesiona en el Azuay, se sesiona en otra ciudad’, sino que es trasladar todo el equipo técnico, legislativo, la logística que necesita la instalación y temas de seguridad de las autoridades que viajan. A nosotros como asambleístas no es que nos paguen dinero extra o viáticos por las sesiones, esos son costos que hasta ahora hemos tenido que asumir nosotros”, contó.
A la vez, Herrera observó que en las últimas semanas se han registrado movilizaciones por parte de diferentes sectores sociales alrededor de la Asamblea Nacional, lo cual, añadió, daría la sensación de que hay temor de estar en la sede de Quito porque la gente podría movilizarse.
Para el asambleísta independiente Cristian Benavides siempre es oportuno hacer visitas territoriales, ya que permite ampliar más el conocimiento de la realidad del país.
“Esto es fundamental para poder incluso recibir a comisiones, a personas que quieren promocionar sus proyectos, sus ideas, pero sobre todo sus preocupaciones y necesidades”, puntualiza el asambleísta de Carchi.
Aunque el legislador considera que el desplazamiento de la Asamblea a territorio también debe ser moderado.
“Eso tampoco es oportuno porque también recordemos que la sede de la Asamblea es Quito y, como tal, pues siempre existirá de parte de la ciudadanía ese interés de que en la capital también se resuelvan los problemas que siempre se concentran y que las decisiones casi siempre han estado en la capital de los ecuatorianos”, dijo Benavides.
Sobre el costo de la movilización del Parlamento a territorio se señala que la administración de Olsen cubre los pasajes aéreos o terrestres de los asambleístas convocados.
Para instalar estas sesiones fuera del Palacio Legislativo se desplazan equipos técnicos de la Secretaría de Comunicación para asegurar la transmisión de las sesiones; también se autoriza el traslado de los equipos de tecnología, protocolo; el equipo de la secretaría general, los miembros de la escolta legislativa. Para este grupo de personas, el Parlamento cubre, a más de la movilización, los viáticos.
Si el legislador requiere asistencia de su equipo asesor, cada funcionario deberá asumir los gastos de movilización y viáticos mientras dure la permanencia de la Asamblea fuera del Palacio Legislativo. (I)
Fuente: El Universo