EE. UU. asegura avance de Operación Epic Fury y control de espacio aéreo

La actual secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ofreció declaraciones este viernes sobre el progreso decisivo de la Operación Epic Fury. Esta ofensiva militar, dirigida contra Irán, busca establecer un dominio total sobre el espacio aéreo iraní y desmantelar las capacidades defensivas del régimen en un periodo estimado de cuatro a seis semanas. Según la funcionaria, tras apenas seis días de combate, el impacto ha sido contundente:

“Hemos hundido más de treinta barcos y buques iraníes, su marina ha sido considerada ineficaz para el combate”.

Leavitt resaltó que el despliegue estadounidense ha logrado neutralizar en un 90% los lanzamientos de misiles balísticos desde territorio iraní, lo que reduce drásticamente el peligro para los destacamentos y bases de Estados Unidos en la zona. Durante su intervención, enfatizó que “la eliminación de la amenaza de misiles balísticos que Irán representaba para Estados Unidos y nuestras tropas ha sido un objetivo alcanzado hasta ahora por el ejército estadounidense”.

Objetivos estratégicos y debilidad del régimen

La estrategia definida por el presidente Donald Trump incluye puntos innegociables: impedir que la nación persa desarrolle armamento nuclear y desarticular a las organizaciones aliadas de Teherán, vinculadas con la muerte de ciudadanos norteamericanos. La portavoz fue clara al señalar que “el presidente ha dejado muy claro que busca eliminar la amenaza de Irán para Estados Unidos, y la Operación Epic Fury está avanzando firmemente hacia ese propósito”.

Desde la Casa Blanca se informó que la ofensiva ya ha neutralizado a más de cincuenta figuras clave de la estructura política y militar iraní, entre los que se cuenta al propio líder supremo. El éxito de estas maniobras es visto como el paso previo e indispensable para una futura transición política en el país de Oriente Medio.

Respecto a los reportes sobre una posible asistencia de Rusia a las fuerzas iraníes para atacar objetivos estadounidenses, el gobierno restó relevancia a dicha colaboración. Karoline Leavitt afirmó ante la prensa que “claramente no está marcando ninguna diferencia en las operaciones militares en Irán porque estamos decimándolos por completo”, asegurando que el apoyo externo no ha logrado desviar el curso de la misión de Washington.

Marineros de la Armada de EE. UU. hacen señales a un avión E-2D Hawkeye, adscrito al Escuadrón de Comando y Control Aéreo 124, mientras se desplaza por la cubierta de vuelo del portaaviones USS Gerald R. Ford, durante la operación de apoyo a la Operación Furia Épica contra Irán desde una ubicación no revelada el 28 de febrero de 2026. Marina de EE. UU./vía REUTERS

De acuerdo con informes publicados por The Washington Post, el gobierno de Moscú habría facilitado información táctica a Teherán sobre la posición de naves y aviones militares de Estados Unidos. Sin embargo, fuentes de inteligencia sugieren que China no se ha involucrado en el fortalecimiento de la defensa iraní. Este contexto se da tras un reciente ataque con drones contra una base en Kuwait que resultó en la muerte de seis militares estadounidenses, sumado a un ataque contra la estación de la CIA en Riad.

Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, descartó que la influencia de potencias extranjeras sea un obstáculo real. “No tengo un mensaje para ellos, y realmente no son un factor aquí, nuestro asunto no es con ellos”, sentenció el jefe del Pentágono. Aunque Moscú y Pekín mantienen vínculos comerciales históricos con Irán y han criticado las acciones de Estados Unidos e Israel, para Washington su rol es irrelevante en el campo de batalla actual.

Una vista satelital muestra buques y edificios navales destruidos después de los ataques estadounidenses e israelíes en Konarak, Irán, el 1 de marzo de 2026. Vantor/vía REUTERS

La exigencia de una rendición incondicional

Al ser consultada sobre los términos de la “rendición incondicional” planteada por el presidente Trump, Leavitt explicó que este estado se declarará cuando el mandatario “determine que Irán ya no representa una amenaza para Estados Unidos y los objetivos de la misión hayan sido plenamente realizados”. Bajo esta premisa, la administración considera que Irán quedará en una posición de capitulación total al perder sus recursos ofensivos y nucleares, sin margen para oponerse a las demandas estadounidenses.

La Casa Blanca subrayó que la decisión final recae estrictamente en el presidente como comandante en jefe. Se recalcó que no se buscarán acuerdos ni pactos diplomáticos; la campaña militar se mantendrá activa hasta que se logre la rendición total y sin condiciones previas.

Finalmente, se reveló que Estados Unidos ya analiza perfiles de posibles líderes para encabezar el futuro de Irán tras la baja del líder supremo el pasado fin de semana. “Sé que hay varias personas que nuestras agencias de inteligencia y el Gobierno de Estados Unidos están barajando, pero no voy a dar más detalles al respecto”, admitió Leavitt. Estas gestiones siguen la línea del presidente Trump, quien ha manifestado que es vital que Washington participe en la elección del nuevo mando iraní, descartando tajantemente que el hijo del ayatolá Alí Jamenei tome el poder.

El Ejecutivo estadounidense considera fundamental evitar que la nación regrese a manos de un “régimen terrorista radical”. Por ello, el control sobre la sucesión política se ha convertido en una prioridad absoluta para garantizar los intereses de Estados Unidos y la estabilidad en la región una vez concluida la fase de ataques militares.

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