Un suceso ocurrido durante la madrugada del 4 de marzo de 2026 en las instalaciones de la estación de Policía de Quibdó ha desatado una fuerte controversia en el país. La difusión de un material audiovisual que registra la captura de la patrullera Winy Saray Córdoba Murillo, tras sostener una disputa con un oficial de mayor jerarquía, puso el hecho bajo el escrutinio de la opinión pública.
Lo que en principio se perfilaba como un procedimiento de control disciplinario interno escaló rápidamente hasta convertirse en un tema de interés nacional. Esto ocurrió luego de que las imágenes se viralizaran y motivaran un firme pronunciamiento por parte de la vicepresidenta de la República, Francia Márquez.
De acuerdo con los reportes de los hechos, el incidente se produjo entre las 4:00 y las 5:00 de la mañana, en el marco de una revista de control rutinaria efectuada por un superior. Durante dicha inspección, el oficial cuestionó a la patrullera Córdoba Murillo por supuestas fallas en su presentación personal, argumentando que no se encontraba debidamente peinada, y por el presunto empleo no autorizado de su dispositivo móvil mientras cumplía con sus funciones de servicio.
Detalles del enfrentamiento en la estación
Las grabaciones del suceso muestran que lo que inició como una amonestación disciplinaria derivó en una fuerte confrontación verbal que, posteriormente, habría pasado al plano físico. Ante esta situación, otros efectivos policiales que se encontraban en el lugar se vieron obligados a intervenir para intentar mitigar el altercado.
En una pieza de video de 16 segundos, registrada por el oficial al mando durante el acto, se puede escuchar una parte del intercambio de palabras. El superior le espeta a la patrullera la siguiente instrucción:
“Le estoy dando una orden, voltéese (…) No está peinada, cállese”
Ante el reclamo sobre su aspecto físico y la orden de silenciarse, la patrullera Winy Saray Córdoba defendió su posición y exigió un trato respetuoso. En el material se le escucha responder de forma contundente:
“yo estoy peinada, llegué al primer turno. No me venga a callar, me hace el favor y me respeta”
Informaciones preliminares sugieren que, tras este cruce de palabras, se habría producido un contacto físico violento por parte de la patrullera hacia el superior. Esto derivó en que varios uniformados procedieran a reducirla, inmovilizarla y colocarle esposas. El caso ya se encuentra bajo la jurisdicción de la Justicia Penal Militar, que será la encargada de determinar las responsabilidades legales dentro del marco del servicio policial.
La postura de la vicepresidenta Francia Márquez

La vicepresidenta Francia Márquez no tardó en reaccionar ante la situación a través de sus canales oficiales en la red social X. La mandataria expresó su total rechazo a la forma en que fue tratada la uniformada, vinculando el hecho con conductas discriminatorias.
En su mensaje, Márquez fue enfática al señalar:
“Como mujer afrodescendiente y vicepresidenta de Colombia, rechazo con profunda indignación el acto de racismo ocurrido contra la patrullera Winy Saray Córdoba en Quibdó”
Para la vicepresidenta, lo ocurrido en la estación de policía no es un evento aislado, sino que forma parte de una problemática mucho más profunda en la sociedad colombiana. Al respecto, manifestó que
“Lo sucedido no es un hecho aislado. Es reflejo del racismo estructural, de la estigmatización y del irrespeto que durante décadas han tenido que enfrentar las mujeres afrodescendientes por su color de piel, por su cabello y por lo que representan”
Asimismo, subrayó que bajo ninguna circunstancia se debe permitir que la identidad de una mujer sea motivo de burla o menoscabo. Francia Márquez sentenció que “la dignidad de las mujeres negras no se negocia”, haciendo un llamado a detener las humillaciones basadas en la pertenencia étnica.

Finalmente, la funcionaria concluyó su intervención haciendo un llamado a la convivencia y al respeto mutuo, aunque aclaró que no se debe tolerar el maltrato bajo ninguna excusa:
“La violencia nunca será el camino, pero tampoco podemos seguir normalizando la discriminación. Colombia debe avanzar hacia una sociedad donde el respeto y la igualdad sean una realidad para todos y todas”
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