2.631,65 hectáreas con prácticas agrícolas sostenibles; 6.367,80 hectáreas con prácticas ganaderas sostenibles, fortaleciendo la resiliencia productiva, son parte los resultados que deja al Valle de Íntag el Proyecto Paisajes Andinos, liderado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), y el Ministerio del Ambiente y Energía, con asistencia técnica de la FAO y el financiamiento de la Unión Europea.
Este proyecto benefició a 784 personas productoras con asistencia técnica y acompañamiento, así como se logró el fortalecimiento de brigadas comunitarias de manejo integral del fuego; el apoyo a juntas de agua y procesos vinculados a áreas de protección hídrica; y la consolidación de cajas comunitarias de ahorro y centros de servicio productivo, impulsando inclusión financiera y dinamización económica rural.
“Hoy no solamente estamos cerrando un proyecto como Paisajes Andinos, también estamos demostrando al país y al mundo entero que sí se puede producir y al mismo tiempo cuidar el medio ambiente”, dijo la viceministra de Desarrollo Productivo Agropecuario del MAGP, Raquel Solís, en el evento de cierre efectuado en el Coliseo Parroquial de Peñaherrera.
Afirmó que con este proyecto en Íntag se impulsa un modelo que une producción, conservación y desarrollo. “No debemos escoger entre producir o cuidar el medio ambiente. Podemos hacer las dos cosas simultáneamente y hacerlas muy bien”, refirió Solís, al agregar que desde el MAGP se entregó kits de café y cacao, impulsó la escuela de formación técnica y fortaleció la comercialización de productos como café, fréjol, aguacate, sábila y granadilla, que significa más oportunidades, más organización y más ingresos para las familias rurales.
Gherda Barreto, representante de la FAO, consideró que con este proyecto se ha confirmado que el Ecuador puede consolidar un modelo de desarrollo que articule la producción sostenible con la conservación ambiental, el fortalecimiento de los medios de vida de los productores, con un enfoque de manejo integral del paisaje, construido desde el territorio, con la participación comunitaria.
En el contexto del financiamiento otorgado, Francisco Ureña, agregado de Cooperación de la Unión Europea, subrayó: “La Unión Europea reafirma su compromiso con Ecuador en la construcción de modelos de desarrollo que integren producción, conservación e inclusión social. Paisajes Andinos demuestra que la inversión en sostenibilidad genera impactos medibles en hectáreas conservadas, en productores fortalecidos y en territorios más resilientes”.
María Bolaños, representante del Gobierno Parroquial de Peñaherrera, agradeció por hacer realidad este proyecto en la zona de Íntag, beneficiando a los agricultores, en cuyas manos están la seguridad alimentaria. “Los agricultores son un pilar fundamental de nuestra economía, los guardianes de nuestra tierra. Ellos garantizan la seguridad alimentaria, dinamizan la economía local y mantienen viva la identidad rural”, afirmó.
Desde el enfoque ambiental, Daysy Cárdenas, directora de Adaptación al Cambio Climático, destacó: “La gestión integral del paisaje nos permite proteger nuestras fuentes hídricas, conservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, garantizar medios de vida sostenibles para las comunidades. Imbabura es un ejemplo de cómo la gobernanza territorial puede traducirse en resultados concretos frente al cambio climático”.
El evento también evidenció el liderazgo de mujeres rurales en procesos productivos, financieros y organizativos, consolidando una participación activa y mejora de medios de vida que supera el enfoque asistencialista tradicional.