Las labores de rescate se intensifican en la ciudad de Baalbek, ubicada al este de Líbano, tras el impacto de proyectiles israelíes contra un edificio residencial. En el sitio, miembros de la Cruz Roja libanesa, equipos de la Defensa Civil y funcionarios municipales trabajan coordinadamente para localizar a personas atrapadas bajo los escombros. Estas acciones se desarrollan en un contexto de emergencia nacional provocado por una nueva oleada de bombardeos ejecutados por el Ejército de Israel durante la madrugada del miércoles.
Balance de víctimas en diversas regiones
El balance de víctimas mortales y heridos continúa en aumento según los reportes del Ministerio de Sanidad libanés. En las zonas de Aramun, perteneciente a la gobernación de Monte Líbano, y en Saadiyat, en la región de Chouf, se han contabilizado al menos seis fallecidos y ocho heridos. Por otro lado, en la localidad de Baalbek, se confirmó el deceso de cinco personas y quince heridos, mientras los equipos de emergencia buscan desesperadamente a tres ciudadanos desaparecidos entre las ruinas de la estructura colapsada.
La situación en el terreno es crítica debido al alto riesgo que enfrentan los rescatistas por la posibilidad de nuevos impactos aéreos en sectores urbanos y residenciales. Además de las viviendas, los proyectiles han afectado infraestructuras como un hotel en el área de Hazmiye-Baabda. Esta zona es de suma importancia estratégica, ya que allí se localizan la sede de la Presidencia de Líbano y diversas oficinas ministeriales, lo que ha elevado la preocupación sobre la seguridad de las instalaciones gubernamentales.
Órdenes de evacuación y justificaciones militares
Previo a los bombardeos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron directrices de evacuación forzosa para los habitantes de dieciséis municipios del sur del país, entre los que destacan:
- Markaba
- Hula
- Majdel Selm
- Chakra
- Bani Hayane
La comandancia militar israelí instó a la población civil a retirarse
“de inmediato”
, argumentando que existe un peligro latente al
“permanecer cerca de elementos o infraestructuras de Hezbolá”
. Estas advertencias forman parte del protocolo de comunicación utilizado durante la actual escalada bélica, que ya suma tres jornadas consecutivas de intensos ataques desde el pasado sábado.
Contexto de la campaña militar y crisis humanitaria
Esta ofensiva se enmarca en una estrategia coordinada con Washington, orientada a una campaña más amplia contra Irán. Las cifras globales son alarmantes; tan solo en la jornada anterior, las autoridades libanesas registraron más de cincuenta fallecidos y aproximadamente trescientos cincuenta y cinco heridos como resultado de las operaciones militares en diversos puntos de la nación.
El impacto humanitario se traduce en una presión creciente para los servicios de salud y los grupos de primera respuesta en todo el territorio. Los constantes bombardeos en áreas densamente pobladas dificultan la logística de asistencia y han generado desplazamientos forzados masivos de residentes que viven cerca de instalaciones vinculadas a Hezbolá. El temor persiste en las comunidades del sur y el este, donde la destrucción de inmuebles residenciales y públicos evidencia la magnitud del daño en esta fase del conflicto.
A medida que las horas transcurren, los cuerpos de socorro mantienen una movilización continua a pesar de las limitaciones. La destrucción en infraestructuras civiles, que incluyen desde edificios de apartamentos hasta hoteles cercanos a centros de poder, refleja un escenario de inestabilidad regional profunda. Las autoridades advierten que las cifras de víctimas mortales podrían actualizarse conforme avancen las labores de identificación y concluyan las tareas de remoción en los puntos de impacto.
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