Las fuerzas militares de Israel han ejecutado una operación de gran escala en Teherán, descrita como un ataque sorpresa coordinado con Estados Unidos. La ofensiva, que involucró el despliegue de cientos de aeronaves de combate, tuvo como objetivo primordial desmantelar la cúpula de seguridad de Irán. Como resultado de esta acción, las autoridades israelíes confirmaron el fallecimiento de Aziz Nasirzadé, actual ministro de Defensa, y de Mohammad Pakpur, quien se desempeñaba como comandante de la Guardia Revolucionaria.
El epicentro del bombardeo fue el Complejo de Emergencia del Consejo de Defensa, un punto de alta importancia estratégica donde se congregaban los líderes militares de mayor rango. Además de Nasirzadé y Pakpur, el reporte detalla la muerte de otros altos funcionarios clave para el régimen:
- Mohammad Shirazi, jefe de la Oficina Militar del líder supremo.
- Ali Shamjani, secretario del Consejo de Defensa y asesor de seguridad.
- Hussein Yabal Ameli, director de la Organización de Innovación e Investigación en Defensa (SPND).
- Reza Mozaffari-Nia, predecesor en dicha entidad.
- Salá Asadi, responsable de la inteligencia de las Fuerzas Aéreas.
Perfil y trayectoria de los mandos eliminados
Sobre Aziz Nasirzadé, el gobierno israelí enfatizó su trayectoria previa como comandante de las Fuerzas Aéreas y subcomandante del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Su rol era considerado crítico, pues se le identificaba como el arquitecto principal del programa de proyectiles de largo alcance y de investigaciones vinculadas a armamento nuclear, químico y biológico. Para Israel, estas capacidades representaban una amenaza inminente y directa para la estabilidad de la región.
Por su parte, el comandante Mohammad Pakpur tenía bajo su mando las fuerzas militares centrales del país persa. Según las declaraciones oficiales del Ejército de Israel, Pakpur no solo coordinaba ataques directos contra su territorio, sino que también era el nexo de apoyo para diversas “organizaciones terroristas”. Asimismo, se le responsabiliza de liderar las tácticas de represión contra la población civil durante las movilizaciones registradas el mes pasado en territorio iraní.
Otro de los objetivos neutralizados fue Salá Asadi. Desde la dirección de inteligencia de las fuerzas aéreas, Asadi habría sido el autor intelectual del denominado “Plan para Destruir Israel”. El comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel subraya que este mando trabajaba de forma estrecha con la élite militar para diseñar respuestas ofensivas y estrategias de ataque contra intereses estadounidenses e israelíes en el área.
Influencia directa sobre el Líder Supremo
La operación también alcanzó a figuras de confianza íntima del ayatolá Ali Jamenei.
“Mohammad Shirazi, quien dirigía la oficina militar del líder supremo desde el año 1989, funcionaba como el principal canal de comunicación entre los altos mandos militares y la máxima figura política y religiosa de Irán”
, detalla el informe militar. En una posición de relevancia similar se encontraba Ali Shamjani, cuya influencia en el Consejo de Defensa lo posicionaba como uno de los estrategas más poderosos dentro del entramado de poder iraní.
El impacto táctico del ataque al Complejo de Emergencia es evaluado por analistas israelíes como un golpe demoledor al corazón de la toma de decisiones militares de Teherán. La incursión, realizada durante las primeras horas de la madrugada, se produce en un clima de hostilidad extrema entre ambas naciones, lo que podría reconfigurar permanentemente el tablero de seguridad en el Medio Oriente.
El despliegue fue una acción milimétricamente planeada en conjunto con el gobierno de Washington. Las fuentes de defensa sostienen que la selección de los blancos fue específica, apuntando a quienes definían la política de defensa ofensiva. Con la muerte de los directivos de la SPND, Israel asegura haber golpeado el avance tecnológico y los programas de investigación sobre armamento avanzado a los que estos funcionarios tenían acceso exclusivo.
Finalmente, el reporte militar indica que este suceso provocará una desarticulación temporal en la cadena de mando de las fuerzas armadas iraníes, debido a la magnitud de las bajas en los niveles más altos. Más allá de las consecuencias materiales, el objetivo de Israel con esta operación de gran envergadura es consolidar una postura de disuasión frente a las amenazas constantes y las disputas geopolíticas que marcan la realidad actual de la región.
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