Han transcurrido casi dos meses desde el siniestro que cobró la vida de 41 personas en el establecimiento Le Constellation, ubicado en la estación de esquí de Crans-Montana, en Suiza. La gravedad del suceso fue tal que el mandatario suizo, Guy Parmelin, calificó el evento como
“una de las peores tragedias que ha vivido nuestro país”
. Recientemente, una grabación inédita ha captado el instante preciso en que una bengala hace contacto con el material acústico del techo, desencadenando las llamas de forma inmediata.
Las investigaciones preliminares ya apuntaban a que una bengala fue el detonante del desastre. El artefacto pirotécnico, que se encontraba dentro de una botella de champán, generó chispas que alcanzaron el techo, permitiendo que el fuego se propagara con extrema rapidez. Según informó la fiscal general del cantón de Valais, Beatrice Pilloud, el incendio se reportó cerca de las 1:30 horas durante la madrugada de Año Nuevo. En ese momento, el bar albergaba a unos 400 clientes, quienes solo contaban con una puerta de emergencia habilitada.
La falta de rutas de evacuación adecuadas resultó determinante en el saldo mortal. Los reportes de las autoridades policiales indican que un gran número de asistentes quedó atrapado cuando la barandilla de madera de la escalera principal cedió ante la presión de la muchedumbre. El colapso de esta estructura bloqueó el paso, impidiendo la salida fluida del local. De acuerdo con los peritajes realizados por expertos designados por la Fiscalía de Roma, al menos 34 de las 41 víctimas perdieron la vida al no poder descender por dicho acceso.
Tras los hechos, han surgido testimonios sobre el actuar de los responsables durante la emergencia. Se reportó que el hijo de los propietarios intentó romper paneles de plexiglás para ayudar a los atrapados. No obstante, Jessica Moretti, cónyuge del propietario, enfrenta acusaciones de haber abandonado el local llevándose la caja registradora. Tanto ella como su esposo, Jaques Moretti, permanecen bajo investigación por el cargo de homicidio imprudente. El dueño del bar estuvo en prisión preventiva hasta el 23 de enero, logrando su libertad tras el pago de una fianza de 215.000 euros.
Irregularidades estructurales y negligencia administrativa
El historial de Le Constellation estaba marcado por la falta de cumplimiento normativo. Se conoce que en el año 2015, el bar fue sometido a remodelaciones sin contar con las autorizaciones pertinentes. Estas obras afectaron críticamente la seguridad, reduciendo el ancho de la escalera principal de tres metros a tan solo uno. Adicionalmente, el local no había superado las inspecciones de seguridad obligatorias desde el año 2019.
Las faltas no se limitaban a lo estructural. Los dueños también fueron señalados por el presunto uso indebido de fondos públicos destinados a mitigar los efectos de la pandemia. En 2020, se abrió un proceso por la posible gestión fraudulenta de un préstamo de 75.500 francos suizos (81.000 euros).
Se sospecha que parte de este capital se utilizó para la compra de un automóvil Maserati valorado en 33.000 francos suizos (35.400 euros), que se integró a una colección privada de vehículos que incluía marcas como Bentley, Porsche Cayenne y Mercedes-AMG. No obstante, dicho caso fue archivado al no poderse confirmar el uso personal del vehículo corporativo.
En el año 2022, nuevas denuncias por parte de los empleados provocaron la intervención de la inspección de trabajo. Los trabajadores acusaron a la gerencia de no respetar los descansos, obligar a jornadas nocturnas sin remuneración y violentar los horarios legales. Finalmente, el pasado judicial de Jaques Moretti ha vuelto a la luz: en 2008, un tribunal en Annecy (Francia) lo sentenció a un año de cárcel por delitos relacionados con el proxenetismo, de los cuales cumplió cuatro meses en prisión y el resto en libertad condicional.
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