Las precipitaciones no dieron tregua durante el pasado fin de semana en la región de Arequipa. Desde las zonas geográficas más elevadas, el agua descendió con una fuerza devastadora que activó quebradas y arrastró lodo, piedras y escombros a través de diversos distritos. En cuestión de minutos, las vías públicas se transformaron en cauces de río, dejando el tránsito completamente interrumpido.
En diversas urbanizaciones de los distritos de Yanahuara y Cayma, los residentes intentaron proteger sus pertenencias de forma desesperada. Mientras algunos subían sus muebles a pisos superiores, otros intentaban bloquear el ingreso del agua con sacos de arena, esfuerzos que resultaron insuficientes. El desbordamiento de la torrentera Chullo impulsó una densa masa de lodo que logró ingresar a las viviendas, cubrió vehículos y dejó a varias familias atrapadas en las plantas bajas de sus hogares.
Esta situación crítica se replicó en múltiples sectores de la ciudad. En el complejo Flora Tristán, el nivel del barro alcanzó una altura de metro y medio. Por su parte, en las urbanizaciones Agustín La Torre y Buena Vista, la corriente de lodo atravesó ventanas, rompió cristales y causó el colapso de los sistemas de desagüe. En medio del caos en Cayma, se reportó que un padre y su hijo fueron arrastrados por la fuerza de la corriente.
Viviendas sepultadas por el lodo en Yanahuara
En el sector de Buena Vista, los integrantes de la familia Valdivia Quintanilla abrieron las puertas de su hogar solo para encontrar el primer nivel sumergido bajo una espesa capa de sedimentos.
«Los dos pisos ya, el primer piso ya ha llegado a un metro»
relataron desde el interior del inmueble, donde muebles y colchones quedaron totalmente arruinados por el agua.
Las grabaciones de la zona capturaron a los propietarios intentando limpiar el barro utilizando únicamente escobas y baldes.
«Están botando el agua solo, con escobas, como pueden»
se escuchaba en los testimonios. Mientras algunas familias pudieron contratar personal de apoyo, la gran mayoría ha dependido de la solidaridad de su entorno:
«Vienen familiares, amistades, más que todo para estar apoyando, ve. Vienen y los apoyan, les traen alimentos»
.
En diversos puntos, las puertas de las casas quedaron bloqueadas desde el exterior por la acumulación de material.
«Todo el primer piso»
mencionaban los afectados mientras registraban la magnitud de los daños en sus enseres. En la vía pública, la situación no era distinta, con unidades de transporte atrapadas por el lodo hasta la altura de los neumáticos:
«Mire cómo están los vehículos»
, repetían los vecinos.
El miedo a que la tragedia se repita es latente.
«Necesitamos ayuda por favor»
suplicó una madre afectada tras ver su patrimonio inundado nuevamente. Esta preocupación aumenta debido a los pronósticos del Senamhi que anuncian nuevas precipitaciones.
«Piden ayuda, temen que ya nuevamente las lluvias se dan»
, se reportó durante la cobertura periodística en el lugar.
Impacto en Flora Tristán y la avenida Metropolitana

El aluvión descendió por la avenida Metropolitana aproximadamente a las cinco de la tarde del domingo. En el complejo habitacional Flora Tristán, cerca de 130 departamentos situados en la primera planta terminaron anegados con hasta 1.5 metros de lodo. Esta masa de escombros también arrastró vehículos y generó daños en la línea férrea tras el colapso de la torrentera El Chullo.
Debido a las toneladas de piedras y barro, muchas entradas quedaron selladas, manteniendo a familias atrapadas hasta que equipos de rescate y vecinos lograron liberar los accesos. El saldo material incluye muebles, electrodomésticos y herramientas de trabajo que han quedado completamente inutilizables.
En la urbanización Agustín La Torre, al menos 100 casas presentaron daños significativos. La violencia con la que ingresó el lodo forzó a los habitantes a trasladar lo poco que pudieron salvar a pisos superiores o mudarse temporalmente con parientes, especialmente ante el riesgo sanitario y la presencia de menores de edad.
Demandas ciudadanas y responsabilidades administrativas

Los habitantes de Cayma han expresado fuertes críticas hacia las autoridades de sus distritos por haber otorgado permisos de edificación en zonas de torrenteras. Los cuestionamientos se dirigen a las municipalidades de Cayma, Yanahuara y Cerro Colorado, mencionando específicamente casos como el del colegio Lord Byron. La comunidad exige ahora una revisión exhaustiva de dichas autorizaciones y la implementación de medidas de prevención reales.
Simultáneamente, la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad Provincial de Arequipa detalló que el desborde del cauce Chullo afectó a más de 1.200 viviendas en su recorrido por Cayma, Yanahuara, el Cercado y Sachaca. El fenómeno fue originado por las lluvias en las partes altas que activaron quebradas del volcán Misti.
Solicitud de declaratoria de Estado de Emergencia

El informe oficial de daños recolectado entre el 19 y el 22 de febrero en la provincia de Arequipa revela una situación alarmante: 4.231 personas afectadas, 89 damnificados y un lamentable saldo de cuatro fallecidos hasta esa fecha. Además, se contabilizan 1.229 viviendas dañadas y 44 que han sido declaradas totalmente inhabitables. Muchos ciudadanos que perdieron su hogar se encuentran actualmente en albergues o casas de familiares.
Ante este escenario, el gobernador regional, Rohel Sánchez, ha solicitado formalmente al Ejecutivo que se declare el Estado de Emergencia en toda la región. Con esta medida se busca agilizar la asignación de recursos y el envío de maquinaria pesada por parte de los ministerios de Vivienda, Agricultura y Transportes para realizar labores de limpieza y rehabilitación de infraestructura.
El ministro de Vivienda, Wilder Sifuentes, se desplazó a las zonas de desastre y, al ser consultado sobre el pedido de emergencia, declaró que:
«en la primera reunión del Consejo de Ministros se abordar el tema»
.
Mientras tanto, los equipos del COER Arequipa y las administraciones locales mantienen una vigilancia constante ante posibles nuevos desbordes. En varios barrios, los propios ciudadanos han optado por fortalecer sus entradas con defensas artesanales.
«Ellos mismos realizan sus propios sacos terreros»
, se indicó en la transmisión de los hechos. La alerta se mantiene máxima en distritos que todavía luchan por remover el lodo de sus calles.
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