Rechazo a José María Balcázar llega al 63% a tres días de su mandato

La gestión del mandatario interino José María Balcázar ha comenzado con un fuerte rechazo ciudadano. Apenas tres días después de haber asumido la jefatura del Estado, su desaprobación se ha situado en un 63%, según los datos revelados por la encuestadora Ipsos. Balcázar llegó al poder en reemplazo de José Jerí, quien desempeñó el cargo durante un periodo de 131 días, iniciado en octubre de 2025.

Las cifras actuales muestran un panorama complejo para la nueva administración, ya que únicamente el 24% de la población peruana manifiesta su apoyo a la labor del actual gobernante. Este sentimiento de rechazo no es exclusivo de la capital, Lima, sino que se ha manifestado con fuerza en las diversas regiones del país, evidenciando una crisis de confianza generalizada respecto al rumbo político que ha tomado la nación.

Al comparar los inicios de ambas gestiones, la brecha es considerable. Mientras que José Jerí, integrante de la bancada de Somos Perú, arrancó su periodo con un nivel de aprobación del 45%, Balcázar ha registrado una cifra de rechazo dominante (63%) en menos de una semana de gobierno.

José María Balcázar, el nuevo presidente de Perú, pronuncia un discurso tras juramentar su cargo en el Congreso de la República, destacando el inicio de su mandato. (Flickr / Congreso de la República)

Percepción sobre el futuro y la crisis política

Las expectativas de la ciudadanía sobre una posible mejora son pesimistas. De acuerdo con el estudio de opinión, un rotundo 81% de los encuestados considera que la situación general del país no presentará mejorías bajo la dirección de Balcázar. Este pesimismo se divide de la siguiente manera:

  • Un 55% de los consultados sostiene que la situación se mantendrá sin cambios significativos.
  • Un 26% manifiesta temor ante la posibilidad de que la inestabilidad política se agrave y se extienda por un tiempo prolongado.

El especialista en temas políticos José Carlos Requena señaló que estos indicadores de impopularidad eran previsibles, argumentando que este es un gobierno que emana de un Parlamento que ya goza de un profundo desprestigio. Requena destacó que, a diferencia del actual mandatario, Jerí mostró una actitud más ejecutiva en sus primeras jornadas, trazando un paralelismo con el inicio de la gestión de Dina Boluarte.

Asimismo, el analista criticó lo que define como un “ánimo gaseoso” y constantes contradicciones por parte de Balcázar, sumado a la incertidumbre en la conformación de su equipo ministerial y sus vínculos con el prófugo Vladimir Cerrón. Para Requena, la asunción de Balcázar es vista por la opinión pública como una imposición de la facción parlamentaria que impulsó la salida de su antecesor.

El presidente José María Balcázar sostuvo su primer encuentro oficial con el embajador estadounidense, abordando temas de cooperación y estabilidad regional en Palacio de Gobierno. - Presidencia de la República

La polémica relación con Vladimir Cerrón

Uno de los puntos más controvertidos de su perfil es la cercanía que el propio Balcázar ha admitido tener con el líder de Perú Libre, actualmente en la clandestinidad. El presidente ha reconocido públicamente que mantiene un vínculo de amistad con Vladimir Cerrón y que posee canales directos de comunicación con él.

En declaraciones ofrecidas anteriormente a medios televisivos, el mandatario describió esta relación como un lazo estrecho, asegurando que el contacto telefónico era algo habitual.

“Somos muy amigos. Además, él reconoce mis capacidades, que son modestas”

, manifestó en su momento quien fuera integrante de la bancada oficialista.

Balcázar incluso enfatizó la facilidad con la que puede contactar al prófugo de la justicia:

“Si yo marco a Cerrón ahorita en este momento, Cerrón me contesta. ¿Qué cosa quiere decir eso? Que ellos lo tienen también el número original del señor Cerrón y todo el mundo habla con él”

. Añadió que, aunque no es una comunicación diaria, el contacto es constante:

“no siempre, pero siempre me llama”

.

Ante las críticas surgidas por estos nexos, el ahora presidente interino se defendió alegando que se trataba de una campaña de “bullying” en su contra y sostuvo que no existe un impedimento legal para dialogar con personas en situación de fuga.

“Como fiscalizador, cualquier congresista, porque puede haber persecusiones políticas desde la cárcel o fuera de ella, y no está prohibido eso. La policía tiene el control de las comunicaciones. Todos los teléfonos de los congresistas, los tiene la Policía. No hay ninguna novedad. Lo que pasa es que, como soy un líder político, hacen todo un bullying”

, concluyó.

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