Crisis en Irán: Estudiantes retoman las calles contra el régimen

Nuevas jornadas de agitación civil sacudieron las principales instituciones de educación superior en la capital de Irán este domingo. Los recintos universitarios se transformaron en escenarios de confrontaciones físicas y verbales entre sectores que se oponen a la República Islámica y grupos que defienden al sistema vigente. Los incidentes más significativos se reportaron en los campus de Teherán, Sharif, Amir Kabir y Beheshti, registrándose también movilizaciones en la Universidad Ferdosi de Mashad, ubicada al noreste del territorio iraní.

En los diversos establecimientos, centenares de jóvenes manifestaron su deseo de un cambio de sistema político, llegando incluso a solicitar el retorno de la monarquía. Durante las marchas se escucharon consignas directas contra el líder supremo, Ali Khamenei, y lemas como

“Viva el sah”

y

“Esta es la última batalla, Pahlaví volverá”

. Material visual difundido por colectivos estudiantiles y diversas plataformas digitales evidenció la fuerte tensión, con gritos de

“Muerte a Khamenei”

y

“Libertad”

, bajo la vigilante y hostil mirada de los cuerpos de seguridad y miembros del grupo paramilitar Basij.

Por otro lado, sectores juveniles alineados con el oficialismo respondieron con cánticos dirigidos contra Estados Unidos e Israel. Este grupo responsabiliza a las potencias occidentales por los fallecimientos ocurridos en la primera ola de protestas antigubernamentales que inició a finales de 2025. En cuanto al costo humano de este conflicto, el balance oficial reconoce 3.117 decesos producto de la represión, mientras que organizaciones de derechos humanos como HRANA estiman que la cifra real asciende a 7.015 víctimas mortales. Durante estas contraprotestas, se registró la incineración de banderas estadounidenses e israelíes junto a proclamas contra la antigua dinastía Pahlaví, derrocada en la revolución de 1979.

La escala de la violencia se incrementó desde el pasado sábado, coincidiendo con el inicio del periodo lectivo académico. Miles de personas se congregaron para honrar la memoria de los fallecidos durante la represión estatal de enero. En medio de los forcejeos en la Universidad Tecnológica Sharif, los manifestantes exclamaron:

“Juramos por la sangre de nuestras camaradas, resistiremos hasta el final”

. Diversos registros videográficos han permitido confirmar la intensidad de los choques entre ambos bandos y las fuerzas del orden.

Cientos de estudiantes iraníes exigen el regreso de la monarquía Pahlaví y el fin del régimen de la República Islámica (Captura de video)

Este nuevo ciclo de inestabilidad es una continuación del movimiento que estalló en diciembre a raíz de una profunda crisis económica. Aquellas protestas nacionales fueron contenidas los días 8 y 9 de enero mediante lo que observadores internacionales calificaron como una represión brutal. Si bien la administración iraní ha admitido que existen reclamos económicos legítimos, su narrativa oficial sostiene que la violencia es orquestada por “enemigos exteriores”, apuntando directamente a la influencia de Washington y Tel Aviv.

Presión diplomática y el factor nuclear en el conflicto

La situación interna de Irán se ve agravada por un entorno internacional volátil. Tras la represión de principios de año, Donald Trump, mandatario estadounidense, planteó la posibilidad de una intervención armada, aunque posteriormente enfocó su discurso en el programa nuclear iraní. En respuesta, Estados Unidos ha robustecido su capacidad bélica en la zona con el despliegue de aviones de combate y portaaviones. Simultáneamente, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha confirmado que se mantienen diálogos bajo la mediación de Omán para definir el futuro de sus instalaciones atómicas.

Un ambiente de tensión domina las instituciones académicas mientras grupos opuestos protagonizan consignas y forcejeos, con referencias tanto a la monarquía derrocada como a potencias extranjeras y las recientes represiones (Captura de video)

El gobierno de Teherán persiste en que sus actividades nucleares tienen objetivos estrictamente civiles y desmiente la creación de armamento nuclear. No obstante, desde la Casa Blanca se ha mostrado apertura a un posible pacto que restrinja el enriquecimiento de uranio a niveles mínimos o simbólicos. Este panorama se da tras un historial reciente de bombardeos por parte de Israel y ataques selectivos de fuerzas estadounidenses a complejos nucleares, seguidos de una tregua declarada unilateralmente por la administración de Trump.

Actualmente, las universidades siguen siendo el núcleo de la resistencia social en el país. Los estudiantes, portando emblemas nacionales y fotografías de los caídos, enfrentan una polarización extrema que divide a la juventud iraní. Mientras el acceso a la información sigue siendo restringido, los disturbios continúan documentándose a través de redes sociales, reflejando una nación fracturada entre la lealtad al régimen y el deseo de cambio.

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