Histórica detención del príncipe Andrés en su cumpleaños 66

Lo que debía ser una jornada de introspección para Andrés Mountbatten-Windsor se transformó en un suceso sin precedentes para la monarquía británica. El pasado jueves 19 de febrero, la calma de su refugio en Norfolk fue interrumpida por un operativo policial que culminó en la detención del exduque de York, precisamente el día en que celebraba su 66 cumpleaños. El repudiado integrante de la familia real se encontraba sin compañía humana en la propiedad de Wood Farm, rodeado únicamente por sus mascotas.

La operación de seguridad, que inició puntualmente a las 8:00 horas, contó con el despliegue de 15 efectivos policiales pertenecientes a dos cuerpos de seguridad distintos. Según trascendió, el expríncipe no aguardaba la llegada de invitados, amigos ni familiares cercanos para conmemorar su aniversario de nacimiento en aquella mañana de jueves.

“el plan era pasar un 66 cumpleaños tranquilo y solitario en Wood Farm, ya que nadie iba a acercarse para felicitarle, ni siquiera Fergie ni sus dos hijas, Beatriz y Eugenia”

En lugar de visitas familiares, su único contacto previsto para la fecha era con sus animales: los dos corgis que pertenecieron a la fallecida Isabel II y sus cinco terriers de Norfolk.

La imagen histórica tras el arresto del expríncipe Andrés (Reuters)

Un aniversario marcado por la custodia policial

La expectativa de una jornada pacífica junto a sus siete perros se desvaneció rápidamente ante la presencia de las autoridades. Una fuente cercana al entorno del exduque señaló el drástico contraste de la situación vivida en la residencia de campo:

“Pensaba pasar el día con siete perros, en vez de eso, tuvo a 15 agentes de policía ante la puerta”

Como resultado de este procedimiento, el príncipe Andrés permaneció un total de 11 horas privado de su libertad en una comisaría de la localidad de Norfolk. Su liberación se produjo alrededor de las 19:00 horas, aunque las autoridades han confirmado que el proceso de investigación en su contra sigue abierto y en pleno desarrollo.

El despliegue de seguridad incluyó exhaustivos registros en diversos inmuebles vinculados al aristócrata. Mientras que las labores de inspección en la vivienda de Sandringham, situada en Norfolk, ya han finalizado, la policía mantiene activas las pesquisas en Royal Lodge, la propiedad ubicada en los terrenos de Windsor que servía como su residencia anterior.

Tras abandonar la dependencia policial de Aylsham, Andrés fue captado por las cámaras con un semblante de evidente conmoción mientras viajaba en el asiento posterior de un Range Rover de color negro. Esta fotografía ha sido calificada como una imagen histórica debido a la expresión del exduque y las implicaciones legales que conlleva su situación actual.

La prensa esperando al expríncipe Andrés en Wood Farm (Reuters)

El refugio de Wood Farm ante el escrutinio judicial

Este arresto marca un hito en la historia contemporánea de la corona, convirtiendo a Andrés en el primer miembro de alto rango en ser detenido. Su decisión de permanecer en Wood Farm responde a un intento por mantenerse alejado del foco mediático en un momento crítico para su reputación. Hasta la fecha, el hijo de Isabel II ha evitado realizar declaraciones públicas, limitándose a negar cualquier tipo de conducta inapropiada vinculada al caso de Jeffrey Epstein.

La estancia en esta propiedad de Sandringham ha sido, en parte, forzada por las circunstancias logísticas, dado que su futura vivienda habitual, Marsh Farm, se encuentra actualmente en fase de remodelación. Los planes proyectados establecen que Marsh Farm será su hogar definitivo, siempre que el proceso judicial no resulte en una sentencia de cadena perpetua.

Por ahora, el expríncipe continuará utilizando las instalaciones de Wood Farm como un refugio provisional mientras se aclara su situación ante la justicia británica y se dictamina una sentencia firme sobre la investigación que todavía permanece vigente.

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