El Ayuntamiento de Osaka ha recibido un aporte extraordinario de manos de un benefactor que ha optado por el anonimato: 21 kilogramos en lingotes de oro. Esta contribución, cuyo valor asciende a los 560 millones de yenes (aproximadamente 3,2 millones de euros), tiene como objetivo principal financiar la rehabilitación de la red de agua potable de la urbe japonesa. El alcalde Hideyuki Yokoyama dio a conocer este hecho durante una comparecencia ante los medios este jueves, expresando su gratitud y sorpresa ante lo que calificó como un gesto de enorme magnitud.
Según detalló Yokoyama, el aporte metálico servirá para intervenir en la infraestructura hídrica de la tercera ciudad más poblada del país nipón. Con una población cercana a los tres millones de habitantes, Osaka se sitúa como el núcleo comercial fundamental de la región de Kansai. No obstante, al igual que sucede en otras metrópolis de Japón, la ciudad enfrenta el reto del envejecimiento progresivo de sus sistemas de saneamiento y suministro, un factor que ha despertado una notable preocupación por la seguridad ciudadana.
El burgomaestre enfatizó que la modernización de las antiguas canalizaciones demanda una inversión económica colosal. Por ello, reiteró su agradecimiento al donante, revelando además que esta no es la primera vez que el individuo apoya al servicio de aguas local. Anteriormente, el mismo sujeto ya había realizado una entrega de 500.000 yenes en efectivo para la optimización de las instalaciones municipales, según recordó el alcalde.
El oro financiará la sustitución de tuberías obsoletas
Por su parte, el servicio municipal de aguas confirmó a través de un comunicado que los fondos derivados de esta donación se emplearán para detener el deterioro de la red. La prioridad inmediata es el reemplazo de los conductos más antiguos, los cuales muestran signos de desgaste tras haber operado por varias décadas.

Reportes oficiales del consistorio indican que en el ejercicio fiscal 2024 se han detectado más de 90 fugas de agua bajo el suelo de la ciudad. Asimismo, estimaciones técnicas apuntan a que más del 20% de las tuberías en Japón han superado su vida útil legal, estipulada en 40 años. Esta condición de obsolescencia no solo degrada la eficiencia del servicio, sino que eleva las probabilidades de incidentes críticos en la vía pública.
La problemática del desgaste de infraestructuras no se limita exclusivamente a Osaka. En diversas localidades japonesas se ha vuelto cada vez más común la aparición de socavones por fallos en el alcantarillado. Un caso trágico se registró el año pasado en la prefectura de Saitama, donde el colapso de una tubería de aguas residuales provocó un hundimiento que terminó con la vida del conductor de un camión al ser succionado su vehículo por el agujero.
Esfuerzos nacionales frente a la falta de presupuesto
A raíz del siniestro en Saitama, las autoridades han buscado acelerar la renovación de la red nacional de conducciones. Sin embargo, las limitaciones presupuestarias han sido un obstáculo recurrente para ejecutar estas obras de gran escala, dificultando la consecución de mejoras definitivas.
En este escenario, la entrega anónima al Ayuntamiento de Osaka resulta vital para atender las urgencias más apremiantes. Tanto el municipio como la oficina de aguas han reiterado su compromiso de utilizar los recursos para atender las necesidades más urgentes y asegurar que el suministro de agua para los ciudadanos sea seguro y constante.
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