En el marco de las recientes negociaciones indirectas celebradas en Ginebra, el gobierno de Irán ha manifestado su disposición para facilitar inspecciones internacionales que certifiquen la naturaleza de su programa atómico. Según reportes de la agencia Tasnim, el mandatario Masud Pezeshkian enfatizó que la nación persa busca allanar el camino hacia la transparencia, aunque reiteró con firmeza que su administración no tiene el objetivo de desarrollar armamento de destrucción masiva.
El presidente Pezeshkian fundamentó esta posición en la existencia de una fatua —un decreto religioso— dictada por el Líder Supremo de Irán, la cual prohíbe explícitamente la fabricación de armas nucleares. Durante sus declaraciones, el jefe de Estado fue enfático al señalar:
“No buscamos armas nucleares de ninguna manera, y estamos listos para cualquier verificación que quieran”.
Asimismo, el gobernante cuestionó la desconfianza de la comunidad internacional preguntando de forma retórica: “¿En qué idioma tenemos que decir que no buscamos armas nucleares?”.
Líneas rojas y desarrollo científico
Pese a la apertura para las inspecciones, Irán mantiene una postura inamovible respecto al uso civil de la tecnología nuclear. Pezeshkian aclaró que su país no renunciará a los avances en investigación y producción destinados a diversos sectores estratégicos, tales como:
- Investigación científica de vanguardia.
- Producción de energía para fines industriales.
- Aplicaciones tecnológicas en el sector agrícola.
- Desarrollo de medicina y salud pública.
Esta determinación representa una prioridad innegociable para la delegación iraní, que defiende su derecho soberano a mantener capacidades tecnológicas en estas áreas sin verse obligada a suspender sus progresos.
Avances en el diálogo diplomático
Durante la jornada de conversaciones en Suiza, las delegaciones de Irán y Estados Unidos no sostuvieron encuentros cara a cara, sino que operaron mediante canales de mediación indirecta. El Ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, valoró este segundo ciclo de diálogos como un proceso de “discusiones bastante serias en comparación con la ronda anterior”.
De acuerdo con Araqchi, ambos equipos lograron establecer un “acuerdo general sobre una serie de principios rectores”. Estos lineamientos servirán de base para posibles consensos futuros sobre la política nuclear de la República Islámica. El alto funcionario añadió que, tras el cierre de esta ronda, el panorama es alentador: “ahora tenemos un camino claro a seguir, lo que considero positivo”.
Antecedentes y contexto internacional
La vigilancia internacional sobre el programa nuclear iraní ha sido un punto de fricción central desde el año 2015, fecha en la que se formalizó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA). Dicho acuerdo estableció controles rigurosos para las actividades nucleares en territorio iraní. El reciente acercamiento en Suiza busca precisamente reactivar elementos de aquel entendimiento y reducir la escalada de tensiones.
El compromiso expresado por las autoridades de Teherán hacia la cooperación internacional busca presentarse como un gesto de transparencia. No obstante, el país insiste en conservar su autonomía tecnológica en sectores clave. Las mesas de trabajo no solo abordaron la verificación, sino que trataron de definir los puntos de acuerdo sobre los usos legítimos del programa, especialmente en salud pública e industria.
Al concluir esta fase de negociaciones, el escenario diplomático queda a la espera de la implementación de medidas concretas. El éxito de las próximas etapas dependerá del cumplimiento de los compromisos de transparencia por parte de Irán y de la consolidación de mecanismos de control verificado internacionalmente que logren fortalecer la confianza mutua entre las partes involucradas.
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