El gobierno de Rusia ha manifestado su rechazo más profundo ante las recientes afirmaciones de varias naciones del viejo continente, que vinculan la muerte del líder opositor Alexei Navalni con el uso de un agente neurotóxico prohibido. Un pronunciamiento conjunto emitido por las administraciones de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y los Países Bajos sostiene que los peritajes realizados a los restos de Navalni confirman la presencia de epibatidina en su organismo.
Esta sustancia es identificada como una neurotoxina de gran potencia extraída originalmente de una rana dardo de Ecuador. Los cancilleres de las cinco naciones europeas indicaron que el fallecimiento de Navalni, ocurrido el pasado 16 de febrero de 2024 en una prisión de alta seguridad en Siberia, se produjo con una
“alta probabilidad”
de envenenamiento. Según los informes técnicos citados en el comunicado, este compuesto está clasificado internacionalmente como un arma química y no se encuentra de forma natural en el territorio ruso, lo que sustenta la acusación directa contra Moscú por el uso de este agente prohibido.
La respuesta del Kremlin ante los señalamientos
Ante estas acusaciones, el vocero oficial del Kremlin, Dimitri Peskov, ofreció declaraciones en una comparecencia ante los medios en Moscú. El funcionario descartó tajantemente las conclusiones europeas, calificándolas como
“parciales e infundadas”
. Peskov enfatizó que la administración de su país no acepta los argumentos presentados por los diplomáticos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y los Países Bajos, y reafirmó que el deceso del político se debió estrictamente a causas naturales.
Por otro lado, el bloque de países europeos ha puesto énfasis en el trato recibido por Navalni durante su tiempo en cautiverio. Tras confirmarse su muerte, diversas instituciones internacionales denunciaron las condiciones degradantes y el régimen carcelario al que fue sometido en la colonia penal, señalando a las autoridades de Rusia como las responsables directas del desenlace fatal del activista.
Evidencias y tensiones diplomáticas
El argumento central de los cinco gobiernos europeos reposa en la letalidad de la epibatidina y su relación con los síntomas que presentó el opositor al momento de expirar. Los ministros de exteriores aseguran que sus afirmaciones se fundamentan en estudios científicos realizados a muestras biológicas del político ruso, efectuados dos años después de los sucesos que rodearon su fallecimiento.
Mientras que la narrativa oficial de Moscú busca cerrar el caso atribuyéndolo a factores biológicos internos, las potencias de occidente insisten en que el uso de un agente químico ausente en suelo ruso es prueba de una intervención deliberada. La controversia mantiene las relaciones diplomáticas en un punto crítico, intensificando el debate global sobre los derechos humanos y el presunto empleo de sustancias tóxicas en el ámbito de la persecución política internacional.
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