Las autoridades judiciales de Ucrania han iniciado un proceso penal en contra del exministro de Energía, German Galushchenko, tras su captura en la zona fronteriza mientras pretendía abandonar el territorio nacional. El arresto se produce en el marco de una investigación por actos de corrupción que ascienden a los 100 millones de dólares, un escándalo que implica a figuras de alto nivel y que ha generado fuertes repercusiones en la administración del presidente Volodimir Zelensky.
Galushchenko, quien lideró la cartera de Energía durante cuatro años y ocupó brevemente el cargo de ministro de Justicia el año anterior, fue interceptado el pasado domingo por agentes anticorrupción en el límite entre Ucrania y Polonia. Para este lunes, las entidades oficiales confirmaron que enfrenta cargos por presunto “blanqueo de capitales y participación en una organización criminal”.
La investigación denominada “Midas”
Este operativo forma parte de una amplia indagación de corrupción de alto nivel bautizada como “Midas”. En el expediente también figuran como sospechosos Timur Mindich, exsocio comercial y allegado de Zelensky, y el exviceprimer ministro Oleksiy Chernyshov. De acuerdo con las acusaciones, este grupo gestionaba una estructura de sobornos relacionada con contratos de la entidad estatal de energía nuclear, Energoatom.
En este contexto, el principal asesor presidencial, Andriy Yermak, presentó su renuncia en noviembre tras un allanamiento a su vivienda y despacho. Pese a estas diligencias, las autoridades indicaron que Yermak no ha sido imputado de manera formal hasta el momento.
Este caso pone nuevamente en relieve las dificultades de Ucrania para erradicar la corrupción institucional, lo que genera inquietud entre sus aliados en Europa, especialmente cuando el país se prepara para conmemorar la próxima semana el cuarto aniversario de la invasión por parte de Rusia.

La transparencia en la gestión energética es un punto crítico, dado que millones de ciudadanos enfrentan condiciones extremas de frío y falta de electricidad debido a la ofensiva rusa con misiles y drones que ha golpeado severamente la infraestructura eléctrica.
Respecto a la situación bélica, la fuerza aérea ucraniana reportó que durante la última noche se registró un ataque ruso masivo con más de 60 drones y seis misiles. Según los informes oficiales, al menos un proyectil y nueve naves no tripuladas lograron evadir los sistemas de defensa.
La situación en la capital es compleja: unos 1.500 edificios en Kiev carecen de calefacción. Kateryna Pop, vocera de la administración militar capitalina, señaló en televisión que se prevé que más de 1.000 de estas estructuras permanezcan sin servicio durante el resto del invierno por los daños en la red.
Pruebas y testimonios en el caso Energoatom
La Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO) afirmaron haber desmantelado esta compleja red en Energoatom tras un trabajo de inteligencia de 15 meses que incluye aproximadamente 1.000 horas de grabaciones sonoras.

La metodología delictiva consistía en aplicar un sobreprecio de entre el 10 % y el 15 % en los contratos de la estatal nuclear. Según NABU, esto se hacía
“para evitar bloquear los pagos por los servicios prestados… o para evitar perder su condición de proveedores”
.
Dentro de sus comunicaciones internas, los integrantes de la red utilizaban seudónimos para proteger su identidad, tales como “Che Guevara”, “El Profesor”, “Cohete” y “Sugarman”. Algunas de las licitaciones investigadas estaban destinadas a la construcción de sistemas de defensa para las centrales eléctricas frente a bombardeos aéreos.
Aunque en noviembre se realizó un registro en la casa de Galushchenko, no fue sino hasta su reciente intento de fuga que se concretó la captura. En su momento, Zelensky exigió la salida del ministro y de su viceministra, Svitlana Grynchuk, quien lo había reemplazado en el área energética.
Tras su detención, el exfuncionario no ha dado declaraciones, mientras que otros implicados sostienen su inocencia. Por otro lado, Timur Mindich, de 46 años, salió de Ucrania en noviembre y fue localizado recientemente en Israel. Galushchenko, de 52 años, no logró evadir los controles fronterizos, los cuales prohíben la salida de hombres menores de 60 años bajo la actual ley marcial.
Aunque los comunicados oficiales de NABU y SAPO no mencionan el nombre de forma directa, se refieren al imputado como el exministro del periodo 2021-2025. Las investigaciones revelan que la organización criminal utilizó un fondo creado en 2021 en la isla de Anguila para movilizar los capitales.
Dicho fondo era administrado por un ciudadano con nacionalidad de Seychelles y San Cristóbal y Nieves, quien facilitaba el lavado de activos. Se estima que el monto total desviado del sector de energía bajo la gestión de Galushchenko asciende a 112 millones de dólares, fondos que fueron blanqueados mediante inversiones y criptomonedas.
De ese total, se presume que el exministro y su círculo familiar percibieron cerca de 12 millones de dólares. Parte de ese dinero se habría utilizado para financiar estudios de alto costo en Suiza para sus hijos y para depósitos en cuentas de su exesposa, según detallaron los organismos anticorrupción.
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