En sólo cuatro días, del pasado jueves a este domingo, el Atlético de Madrid ha pasado del 4-0 apabullante al Barcelona en la Copa del Rey a la derrota por 3-0 contra el Rayo Vallecano en LaLiga EA Sports, la quinta del curso ya en esta competición, la segunda seguida por primera vez en la temporada y el enésimo despropósito visitante.
No perdía el Atlético con el Rayo desde hace 19 partidos, desde el 10 de febrero de 2013, por 2-1 en Vallecas.
En Leganés, a 15 kilómetros de Vallecas se celebró el ‘partido del destierro’, como lo denominó laafición del Rayo, que hace tres días recibió la noticia de que el derbi no podría disputarse en su estadio por el estado del césped, recién cambiado, y que para LaLiga no estaba en óptimas condiciones.
El hartazgo por esta situación provocó que Butarque luciera con un ambiente desangelado en sus gradas, puesto que más de la mitad de los 13.000 abonados del equipo vallecano no se desplazaron hasta Leganés. ‘Presa vete ya’ fue el recibimiento que tuvoel máximo dirigente del Rayo, apenas dos minutos antes del inicio del partido.
Como la semana pasada (del incontestable 0-5 al Betis en los cuartos de final de la Copa del Rey al 0-1 en casa en LaLiga contra el mismo rival), el conjunto colchonero remarcó su irregularidad, dentro de una montaña rusa por la que circula toda esta temporada, pero, sobre todo, lejos del Metropolitano, donde la pérdida de puntos ya es insostenible.
Son ya 28 puntos cedidos fuera de casa en 14 salidas en este campeonato, en las que ha sumado tan solo 14 de 42 puntos. Ha marcado menos goles, doce, de los que ha recibido fuera de su territorio, trece, este domingo sobrepasado en el estadio de Butarque.
Son tres triunfos en esa secuencia de desplazamientos (el 0-2 al Betis, el 0-1 al Getafe y el 0-3 al Girona), con cinco empates y cuatro derrotas, cuando además asoma el Brujas en la Liga de Campeones en el estadio Jan Breydel.
Aparte de la vuelta de Jan Oblak, que sí pertenece al once tipo, también entraron en el once José María Giménez y Clement Lenglet como centrales, junto a Nahuel Molina y Matteo Ruggeri (los únicos dos que repetían del 4-0 al Barcelona); Thiago Almada, Johnny Cardoso, Rodrigo Mendoza y Nico González, en el medio campo; y Álex Baena, por el centro, y Alexander Sorloth, como referencia ofensiva, en el encuentro dominical.
Ni Marcos Llorente, ni Marc Pubill, ni David Hancko, ni Koke Resurrección, ni Antoine Griezmann, ni Giuliano Simeone, ni Ademola Lookman, ni Julián Alvarez partieron desde la alineación del entrenador argentino, al que no le funcionó el plan de rotaciones y descansos, aparente y dominador al principio, pero decaído después, más aún con el 2-0.
Hasta entonces, las apariciones de Thiago Almada por la banda derecha, constantes, pero intrascendentes sus centros; la nueva oportunidad de Rodrigo Mendoza, al que Simeone le reclama más riesgo en su juego; la presencia de Johnny Cardoso, todavía lejos del nivel que se espera en el medio centro; la actividad de Álex Baena o la presión efectiva presuponían otro tipo de encuentro, pero fue más de lo mismo que otras muchas salidas, como si fuera un espejo donde mirarse. Después, se diluyó, empeoró y perdió. Otra vez.
Vía rtve deportes