La situación de la Premio Nobel de la Paz iraní, Narges Mohammadi, se ha agravado tras denunciarse un traslado forzoso e irregular desde el centro de detención de seguridad de Mashad hacia otra localidad. Su abogado, Mostafa Nili, ha alertado además sobre una serie de agresiones físicas perpetradas contra la activista durante este proceso.
Según detalló el representante legal, el operativo ocurrió el pasado martes a las 4:00 de la madrugada, cuando Mohammadi fue retirada del recinto en Mashad, ciudad situada al este de Teherán. Aunque las autoridades indicaron inicialmente que sería trasladada a la capital del país, esa misma tarde fue ingresada en la prisión de Zanjan, en el noroeste de Irán.
Mostafa Nili sostuvo que este movimiento arbitrario contraviene el marco legal vigente, incluyendo la Ley de Procedimiento Penal. El letrado precisó que tuvo conocimiento de estos hechos a través de una llamada telefónica que la propia activista logró realizar para informar sobre su paradero.
En dicha comunicación, la defensora de derechos humanos denunció haber sido víctima de violencia durante su captura e interrogatorios. Específicamente, relató haber recibido golpes en la cabeza, los cuales le han provocado síntomas preocupantes como visión borrosa y fuertes mareos.
“Las marcas de moretones y los fuertes golpes infligidos en su cuerpo aún permanecen”, manifestó Nili, quien también advirtió sobre los graves riesgos que corre la salud de la Nobel si permanece bajo custodia. Cabe destacar que la activista había sido puesta en libertad en diciembre de 2024 debido, precisamente, a complicaciones médicas previas.
El historial de persecución reciente contra Mohammadi incluye un arresto violento el 12 de diciembre mientras participaba en un funeral en Mashad. La semana pasada, la justicia iraní le impuso una condena de siete años y medio de cárcel bajo cargos de propaganda y conspiración contra el régimen, lo que representa su décima sentencia desde el año 2021.
Su esposo, Taghi Rahmani, ha expresado su profunda preocupación por el deterioro físico de la activista de 53 años. Rahmani recordó que su salud es sumamente frágil, especialmente después de haber sido hospitalizada tras realizar una huelga de hambre que duró seis días.

Esta nueva ofensiva judicial se enmarca en el contexto de las manifestaciones que sacudieron al país entre diciembre y enero. Aquellas protestas, motivadas inicialmente por el desplome del rial, se transformaron en reclamos contra la República Islámica y fueron reprimidas con dureza por la Guardia Revolucionaria.
Las cifras de la represión muestran una gran disparidad. El régimen oficial reconoce 3.117 fallecimientos, mientras que la organización no gubernamental HRANA reporta un saldo de 7.010 muertes. Dicha entidad continúa en labores de verificación de otros 11.700 posibles decesos y registra más de 53.800 detenciones en todo el territorio.
Narges Mohammadi, quien recibió el galardón de la Academia Noruega en 2023, ha sido arrestada en trece ocasiones. A pesar de las constantes condenas, no ha cesado en su labor de denunciar las violaciones a los derechos humanos, centrándose en la abolición de la pena de muerte y la lucha contra la violencia institucional hacia las mujeres que rechazan el uso obligatorio del velo.
Presión desde la comunidad internacional
Ante estos hechos, el Comité Noruego del Nobel exigió el miércoles pasado la liberación inmediata de la activista, quien suma tres décadas de activismo por los derechos civiles. El organismo calificó su situación actual como inaceptable.
“El Comité está horrorizado por estos actos y reitera que el encarcelamiento de Mohammadi es arbitrario e injusto. Su único ‘delito’ es el ejercicio pacífico de sus derechos fundamentales —libertad de expresión, asociación y reunión— en defensa de la igualdad de la mujer y la dignidad humana”, señaló la institución.
El Comité emitió un “llamamiento urgente” para que las autoridades de Irán otorguen a la Nobel acceso a atención médica independiente y profesional. Asimismo, exhortó al gobierno iraní a poner en libertad de forma incondicional a todos los presos políticos y de conciencia capturados por ejercer sus derechos.

Por su parte, el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea (UE) se pronunció indicando que las acusaciones contra la activista se derivan exclusivamente de sus labores pacíficas. En un comunicado oficial, el bloque continental resaltó que Mohammadi debería poder desarrollar su trabajo de defensa sin el riesgo de sufrir represalias o cárcel.
La UE solicitó su excarcelación inmediata, recordando que Irán posee obligaciones legales bajo tratados internacionales, tales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Este pacto compromete al Estado a garantizar la libertad de expresión, asociación y las asambleas pacíficas.
Finalmente, la representación diplomática europea instó a las autoridades en Teherán a respetar el debido proceso y asegurar la transparencia en los juicios para todos los ciudadanos detenidos durante las recientes oleadas de protestas en el país.
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