En el marco de la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, emitió un contundente mensaje dirigido a la postura de defensa adoptada por la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. El alto funcionario chino calificó la retórica nipona como un retorno a la confrontación, asegurando que tomar dicho camino solo conducirá a un resultado catastrófico y sin salida.
«Cualquier país que valore la paz debería gritar esto a los cuatro vientos: si regresas por ese viejo camino, te enfrentarás a un callejón sin salida y si quieres jugártela de nuevo, la derrota será todavía más rápida y devastadora»
Estas declaraciones de Wang Yi hacen alusión directa al conflicto bélico entre ambas naciones ocurrido entre 1937 y 1945. Aquella etapa histórica resultó en una tragedia humana con cerca de 20 millones de fallecidos y culminó con la capitulación definitiva del Japón imperial tras sufrir una derrota total ante las fuerzas aliadas y la resistencia china.
Tensiones por Taiwán y el pasado histórico
Durante su intervención, el diplomático de Pekín denunció que en el territorio japonés se continúa rindiendo tributo a figuras señaladas como criminales de guerra. Para el gobierno chino, esto evidencia que el «fantasma del militarismo» persiste en las esferas de poder niponas, manifestándose también en las pretensiones sobre Taiwán, isla sobre la cual China sostiene un reclamo histórico de soberanía desde hace décadas.
Wang Yi comparó la situación actual con el proceso de memoria histórica en Europa. Señaló que mientras Alemania realizó un análisis profundo de las atrocidades del nazismo tras la Segunda Guerra Mundial, implementando leyes severas contra esa ideología, las autoridades de Tokio no han tomado medidas equivalentes hasta la fecha, a juicio del ministro.
El giro en la política de defensa japonesa
El foco del conflicto diplomático se ha intensificado debido a las sugerencias de Sanae Takaichi sobre una posible reacción militar japonesa en caso de una acción china sobre Taiwán. Estas afirmaciones han generado una crisis bilateral de gran magnitud, provocando que Pekín exija una rectificación formal y disculpas públicas por parte del gobierno japonés ante lo que consideran una provocación peligrosa.
Por su parte, la mandataria de Japón ha mantenido su postura, argumentando que su país «no podría mirar para otro lado» si se desatara un conflicto en la región. Estas declaraciones han sido interpretadas como un gesto de respaldo estratégico hacia Washington. Además, la primera ministra no desiste en su intención de reformar la Constitución nacional para dar fin a la era pacifista del país.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón renunció «para siempre» a la guerra como un derecho soberano, lo que limita significativamente la capacidad de maniobra de sus tropas. Sin embargo, tras su victoria en las elecciones legislativas del pasado domingo, Takaichi cuenta con el respaldo político necesario para intentar esta modificación estructural.
«Las lecciones de la historia no están lejos de nosotros», sentenció finalmente Wang Yi, subrayando la importancia de no repetir errores del pasado en un contexto donde el liderazgo japonés parece estar fortalecido para cambiar su paradigma de defensa nacional.
Fuente: Fuente