Crisis global de transparencia: Aumenta la corrupción en democracias

La organización global Transparencia Internacional ha presentado este martes los resultados de su más reciente Índice de Percepción de la Corrupción (IPC). El documento, que recopila datos correspondientes al año 2025, lanza una advertencia sobre el «preocupante empeoramiento» de la integridad institucional, especialmente en naciones democráticas, en un contexto global marcado por un desdén hacia las normativas del Derecho Internacional.

El informe evalúa a las naciones mediante una escala que va de 0 a 100 puntos. Según los hallazgos, el promedio mundial se ha estancado en 42 puntos, lo que supone un descenso de un punto en comparación con el registro del año previo. Esta cifra subraya la urgencia de implementar estrategias que logren proteger el interés público, además de fomentar liderazgos que actúen de manera responsable y transparente.

Los datos revelan una realidad alarmante: más del 67% de los 182 países analizados presentan fallos graves en el control de las prácticas corruptas, obteniendo una calificación inferior a los 50 puntos. Asimismo, el grupo de naciones con una excelencia superior a los 80 puntos ha sufrido una reducción drástica, pasando de 12 estados hace una década a únicamente cinco en el presente ejercicio.

Líderes y colistas en la transparencia global

En la cima del listado se mantienen, de forma recurrente, países como Dinamarca (89), Finlandia (88) y Singapur (84). En el extremo opuesto, la situación más crítica se observa en Venezuela (10), Somalia (9) y Sudán del Sur (9). El informe destaca que en estas naciones, así como en autocracias del tipo de Azerbaiyán (30), la corrupción no es un hecho aislado sino sistemático, manifestándose en todos los estratos de la estructura estatal.

Un fenómeno que preocupa a los investigadores es la interferencia política en las operaciones de las organizaciones no gubernamentales (ONG). Países como Georgia (50), Indonesia (34), Perú (30) y Túnez (39) han visto cómo sus gobiernos ejecutan acciones para restringir el financiamiento o incluso intentar disolver a las entidades encargadas de fiscalizar el ejercicio del poder público.

«Estas leyes suelen ir acompañadas de campañas de desprestigio e intimidación. En estos contextos, es más difícil para los periodistas independientes, las organizaciones de la sociedad civil y los denunciantes denunciar la corrupción con libertad. También es más probable que los funcionarios corruptos continúen abusando de su poder»

En cuanto al movimiento del ranking basado en las cifras recolectadas en 2024, un centenar de territorios han logrado mantener su estatus previo. No obstante, 50 naciones descendieron en sus posiciones, mientras que solamente 31 países consiguieron reportar mejoras tangibles en sus niveles de integridad.

El declive en las democracias occidentales

Uno de los puntos más críticos señalados por Transparencia Internacional es la tendencia negativa en estados con sistemas democráticos consolidados. Entre los países que han mostrado este deterioro se encuentran Estados Unidos (64), Canadá (75), Nueva Zelanda (81), Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80). Por su parte, España se ubica en la mitad de la tabla con 55 puntos, perdiendo un punto frente a los 56 anteriores, lo que la sitúa por debajo de naciones como Granada, Arabia Saudí, Ruanda, Botsuana e Israel.

La organización ha expresado su malestar ante el recurrente fracaso de la buena gobernanza. Se enfatiza que el escenario actual demanda mandatarios con sólidos principios éticos e instituciones que gocen de una independencia real para actuar con total integridad en favor de la ciudadanía. A pesar del panorama, la ONG sostiene que la corrupción no es algo inevitable si existe voluntad política para reformas estructurales.

«En un mundo interconectado, necesitamos tanto la acción nacional como la cooperación multilateral para proteger el interés público y abordar desafíos compartidos como la corrupción. En un momento en el que presenciamos un peligroso desprecio por las normas internacionales por parte de algunos Estados, necesitamos proteger un orden global basado en normas, cimentado en la transparencia, la rendición de cuentas a la ciudadanía y el respeto por los Derechos Humanos»

Riesgos mortales para el periodismo de investigación

El informe dedica un apartado especial a la vulnerabilidad de la prensa. Se denuncia que, desde el año 2012, un total de 829 periodistas han sido asesinados en zonas fuera de conflicto bélico; de estos, 150 fueron víctimas mientras investigaban tramas de corrupción. Durante el año 2025, se registraron cinco decesos por este motivo, destacando los casos de Turki Al Jasser, ejecutado en Arabia Saudí tras años de detención, y Gastón Medina, asesinado a tiros frente a su casa en Perú.

Finalmente, se resalta que más del 90% de estos crímenes ocurren en naciones donde el IPC es inferior a 50,5 puntos. Territorios como Brasil, India, México, Pakistán e Irak se perfilan como los entornos más hostiles y peligrosos para el ejercicio del periodismo de investigación y la transparencia informativa.

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